Bulgaria celebra este domingo la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, una votación que funciona como plebiscito sobre dos caminos opuestos: mantener el diálogo con Moscú o profundizar el alineamiento con Ucrania, la OTAN y la Unión Europea. Las urnas abrieron a las 07:00 y cerrarán a las 20:00 hora local, y el resultado oficial se difundirá el lunes, después de las encuestas a boca de urna.

La presidenta interina Iliana Yotova llega con una ventaja de 2,8 puntos porcentuales sobre el banquero y ex primer ministro interino Andrey Gyurov, según la primera ronda del 25 de octubre. Aquella jornada registró una participación de apenas el 23% del electorado, el piso más bajo contabilizado por las autoridades electorales.

Dos modelos de país

Yotova se presenta como independiente, pero cuenta con el respaldo de Bulgaria Progresista, el partido del primer ministro Rumen Radev, identificado como cercano al Kremlin. Asumió la presidencia de forma interina a comienzos de año, después de que el entonces jefe de Estado dejara el cargo para liderar su fuerza en las elecciones generales, que finalmente ganó.

Su propuesta combina la continuidad europea con una mejora de los vínculos con Rusia y el levantamiento de las sanciones contra Moscú. Junto a Radev reclamó una salida diplomática a la invasión rusa de Ucrania y evitó precisar la responsabilidad de Rusia en los ataques con drones registrados en el mar Negro.

"La paz solo puede lograrse mediante negociaciones", afirmó Yotova durante el debate televisado entre ambos candidatos.

La mandataria propuso además una reunión de seguridad con los seis países con costas sobre el mar Negro, con el objetivo de firmar una moratoria de hostilidades en esa zona. Si gana, se convertirá en la primera mujer elegida para la presidencia búlgara.

La apuesta prooccidental

Gyurov fue vicegobernador del banco central y ocupó la jefatura del Gobierno interino a comienzos de 2026. Su candidatura tiene el respaldo de la oposición reformista y prooccidental. Durante su gestión firmó con Kiev un acuerdo de cooperación en seguridad y desde entonces expresó de manera reiterada su apoyo a Ucrania.

El economista sostiene que Bulgaria debe comportarse como un aliado confiable de la OTAN y defender sus intereses con una diplomacia firme. Su principal crítica pasa por la reticencia del oficialismo a señalar a Rusia como agresora y por la falta de una posición clara frente a la amenaza que representa Moscú.

El peso del mar Negro

La votación se desarrolla en un contexto de crecientes dificultades económicas internas y de ataques contra la navegación en el mar Negro. Esos episodios con drones dejaron marineros muertos y desaparecidos, y colocaron la seguridad marítima en el centro de la campaña.

El resultado también definirá si la presidencia sigue bajo la órbita de la fuerza gobernante o pasa a manos de una oposición reformista. Observadores advirtieron que una nueva victoria oficialista concentraría demasiado poder y podría debilitar los controles entre instituciones.

Ambos candidatos buscan ahora captar a quienes no votaron en la primera vuelta. La definición presidencial tendrá peso político en un país miembro de la Unión Europea y de la OTAN, en un momento en que la guerra en Ucrania sigue marcando la agenda del este europeo.