En septiembre de 2024, el precio FOB compuesto de la soja destinada a la industria argentina se ubicó en su nivel más alto desde 2022, según el cálculo de los técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Aceite y harina en alza
El aceite de soja cotiza alrededor de $1.200 por tonelada, una cifra que no se veía desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania y que ha sido el principal motor del precio industrial durante el año. > "La cotización del aceite promedia actualmente los 1200 u$s/tonelada, valores que no veíamos desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania", indica el informe.
Por su parte, la harina de soja cerró el mes con un promedio de $416 por tonelada, un 20 % por encima de la media del resto del año y 31 % superior al pronóstico para 2025. > "La abrupta suba del subproducto durante septiembre impulsó aún más el precio promedio de exportación industrial", resaltó el reporte.
Estos valores elevaron el precio FOB combinado, que pondera ambos productos, a su nivel más alto en dos años.
Exportaciones y demanda externa
La harina argentina se negocia con una prima frente al referente estadounidense y mantiene una brecha significativa respecto a Brasil, reforzada por la presión de la Unión Europea ante el próximo régimen EUDR.
Hasta septiembre inclusive, los embarques de harina alcanzaron máximos desde la campaña 2018/19, mientras que el volumen de exportación de aceite registró un récord histórico.
En total, se procesaron o embarcaron 21,78 millones de toneladas de subproductos, lo que representa una absorción externa un 5 % mayor que el año anterior y un 10 % superior al promedio de la última década en esta época.
"El complejo soja fue acelerando durante la campaña, con exportaciones de harina en máximos desde 2018/19 y récord de aceite", señaló la Bolsa.
El robusto desempeño de precios y volúmenes refuerza la competitividad de la industria oleaginosa argentina en el mercado global.
Perspectivas
Con la demanda europea en aumento y los precios del aceite estabilizados en niveles altos, se anticipa la consolidación de un segmento “premium” para la soja argentina, mientras los exportadores ajustan sus estrategias ante el nuevo marco regulatorio.