Un análisis que combina 15 años de conteos de aves con datos de partículas de incendios revela que el humo disminuye la variedad de especies en la siguiente época de cría en Estados Unidos.
Metodología y alcance
Los investigadores Sarah Meier (ETH Zúrich) y Eric Strobl (Universidad de Berna) compararon información del Programa de Monitoreo de Aves Reproductoras de América del Norte con registros de contaminación por humo entre 2008 y 2022. El estudio abarcó cerca de 2,800 rutas de observación, cada una de unos 40 km con alrededor de 50 paradas.
Principales hallazgos
En las áreas donde la concentración de humo fue alta durante un año, la diversidad de aves disminuyó en la temporada de cría siguiente. Un aumento de la contaminación de niveles promedio a elevados provocó una caída de aproximadamente 3 % en el número de especies. En una ruta típica, donde se registran 55 especies, esto equivale a la pérdida de uno o dos grupos.
"No estaba segura de si veríamos algún efecto en una zona tan extensa y ecológicamente diversa", señaló Meier.
Separando el humo de otros factores
Para aislar el impacto del humo, el equipo aplicó una técnica econométrica que controló clima, uso del suelo y metodologías de los censos. Incluso en rutas sin áreas quemadas dentro de un radio de 5 km, la reducción persistió, descartando que la pérdida se deba solo a la destrucción directa de hábitats.
Movimientos de las aves y persistencia del efecto
Se consideró la posibilidad de que las aves se desplazaran a zonas menos contaminadas. Al incluir estos desplazamientos en el modelo, la disminución de la diversidad siguió presente, reforzando la relación directa entre el humo y los resultados de los conteos posteriores.
Consecuencias ecológicas
Las aves cumplen funciones clave como dispersar semillas, polinizar y controlar plagas. Meier advierte que incluso una reducción moderada puede alterar el equilibrio natural si desaparecen especies con roles específicos.
"El humo afecta la diversidad incluso sin quemas cercanas", añadió Strobl.
El estudio no cuantifica el costo económico de la pérdida de especies, pero subraya la necesidad de reconocer el impacto individual de los incendios forestales sobre la biodiversidad.