Julio Fernández, de 55 años, juró recientemente en la pista de Angus de Palermo, cumpliendo una meta que llevaba persiguiendo desde su adolescencia.

Inicios y formación

Nacido y criado en Marcos Paz, Julio se introdujo al mundo del campo acompañando a su padre en la granja y el tambo. A los nueve años visitaba los fines de semana la Estancia Primavera en Cañuelas, donde empezó a alimentar toros bajo la supervisión de Félix Cuenca. "Me fascinaba esa labor", recuerda.

Mientras cursaba la escuela primaria, decidió combinar trabajo y estudio. Su padre le indicó que debía laborar por la mañana y por la tarde, reservando la noche para los libros. Tras terminar la primaria, trabajó en el campo hasta las 16:30 y luego asistía a la escuela técnica, donde estudió electromecánica de 18 a 22 horas. "Me recibí en dos años", comenta con una sonrisa.

Trayectoria en la ganadería

A los 28 años, tras casarse con Cristina, Julio ingresó a Eolia SA, un centro genético bovino. Lo que comenzó como una suplencia de diez días se extendió a once años, hasta que la empresa cambió de dueño y se trasladó a Bahía Blanca. Posteriormente trabajó en Don Avelino, manejando ganado Angus y Hereford, y más tarde se integró a Signo Agro en Balcarce, donde lleva casi cuatro décadas como asesor comercial y de control de calidad.

El camino hacia Palermo

El impulso decisivo llegó cuando su patrón, Juan Carlos Signorelli, le aconsejó mostrar su trabajo para ser notado. "Los negocios se hacen en la calle; si no te expones, nadie te busca", le indicó. Con esa recomendación, Julio se inscribió en el curso de jurado de la Asociación de Ganaderos. Los módulos eran más breves que antes: teoría los martes, práctica los miércoles y visitas a la casa de Juan Carlos los lunes por la noche. Gracias a este esquema, logró completar la capacitación y, finalmente, juró en la pista de Angus de Palermo.

Consejos para los nuevos jurados

Julio insiste en que no se deben saltar etapas. "Cada paso construye la experiencia necesaria para el jurado", aconseja. Además, subraya la importancia de combinar la pasión por los animales con una formación constante.

"El trabajo constante y la disposición a aprender son la base para alcanzar cualquier meta", afirmó Julio Fernández.

Con su reciente juramento, Julio no solo celebra un logro personal, sino que también abre la puerta a que otras razas y jóvenes ganaderos sigan su ejemplo.