El Valle de Uco, en la zona alta central de Mendoza, pasó de contar con 30.000 hectáreas de manzanas y peras en los años 80 a destinar 29.000 hectáreas a viñedos, y hoy los agricultores están incorporando tomate y ajo como nuevas alternativas, relata Carlos Dávila, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Tunuyán.
De la fruta de pepita al vino
En la década del 80, la región era uno de los principales centros frutícolas de Argentina. > "En la década del 80 había unas 30.000 hectáreas de manzanas y peras, hoy no quedan más de 1.600", afirmó Dávila, citando datos oficiales provinciales.
A mediados de los 90, inversores extranjeros introdujeron la vitivinicultura, impulsando la instalación de bodegas premium y la expansión de viñedos. En pocos años, la superficie dedicada al vino superó la de los frutales tradicionales.
Nuevos retos: tomate y ajo
La reciente caída del mercado vitivinícola y la presión sobre pequeños productores han generado una nueva ola de reconversión. Dávila explicó: > "Estoy arrancando el Malbec para hacer tomate dentro de la figura Tomate 2000, un cultivo de 4 meses que garantiza rentabilidad, y también estoy plantando ajo".
Otros actores del sector, como César Bernué, advierten sobre los riesgos de repetir ciclos de crisis: > "Esperemos que no sea la misma película que vimos en los 90".
Según la Cámara de Comercio, la iniciativa Tomate 2000 busca alcanzar la autosuficiencia nacional y reducir la dependencia de importaciones.
Perspectivas
El mapa productivo del Valle de Uco sigue en transformación; se espera que la primera cosecha de tomate bajo el esquema Tomate 2000 llegue a finales de 2026, marcando otro hito en la historia agrícola de la zona.