Intel y AMD confirmaron que sus próximas plataformas incorporarán soporte para DDR4, con los primeros productos esperados a principios de 2027. Gigabyte será la primera en ofrecer placas madre compatibles con el socket LGA 1700 de Intel, mientras que AMD relanzará tarjetas AM4 que también aceptarán este estándar.
Regreso del soporte DDR4
El retorno de DDR4 responde a la disparada de precios de la memoria. Un kit de 32 GB DDR5 de la marca Corsair supera los USD 620, mientras que el mismo tamaño en DDR4 ronda los USD 260, menos de la mitad del costo. Gigabyte indicó que dos de sus series de placas admitirán los procesadores que se lanzarán para el socket LGA 1700, el mismo que debutó en 2021 con Alder Lake y que originalmente soportaba tanto DDR4 como DDR5.
"La demanda superará a la oferta en los próximos dos años", afirmó Sanjay Mehrotra, CEO de Micron, en una presentación a inversores.
Causas estructurales de la escasez
El desequilibrio no es temporal. Los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial consumen gran parte de la capacidad de fabricación de chips de memoria. Según una ejecutiva de Samsung citada por Reuters, la memoria de alto ancho de banda usada en aceleradores de IA pasará del 20 % al casi 30 % de la producción total para 2027, reduciendo la disponibilidad de módulos tradicionales.
"Para 2027, la memoria de alto ancho de banda representará casi el 30 % de la capacidad de los fabricantes", señaló la ejecutiva.
Impacto en los usuarios
El encarecimiento ya se refleja en los equipos de escritorio, que ahora se venden con menos memoria y a precios más altos. El mismo efecto se extiende a smartphones, dispositivos de streaming y consolas de videojuegos. Analistas advierten que la tendencia podría mantenerse durante varios años, mientras la industria de IA sigue absorbiendo recursos de fabricación.
Próximos pasos
Con el regreso oficial de sockets y chipsets que aceptan DDR4, se espera que el mercado ofrezca una opción más accesible, aunque los precios de la RAM podrían tardar en estabilizarse. Los consumidores deberán evaluar si la mayor disponibilidad de DDR4 compensa la menor velocidad frente a DDR5.