El tráfico de cocaína en Centroamérica ha alcanzado un nivel sin precedentes, con 4.100 toneladas de cocaína pura producidas en 2024, cuatro veces más que hace una década. Esto ha llevado a una mayor presión sobre la región, que actúa como puente terrestre y marítimo entre los laboratorios andinos y el mayor mercado de consumo del mundo.
La adaptación de las redes criminales
Las organizaciones criminales han encontrado nuevas formas de mantener el flujo de cargamentos, utilizando puertos menores y corredores terrestres alternativos. Esto ha permitido que el tráfico de drogas continúe a pesar de los esfuerzos para combatirlo. > "La lucha contra el narcotráfico es un desafío constante", afirmó un experto en seguridad.
El impacto social
El tráfico de drogas no solo tiene un impacto económico, sino también social. Las comunidades con mayor desigualdad y presencia de armas son las más expuestas a la violencia y la desorganización que acompaña al tráfico. El 71% de los jóvenes judicializados en Colombia informó consumo de drogas, lo que destaca la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva más amplia.
La expansión del mercado
La cocaína que transita por Centroamérica se origina principalmente en Colombia, Perú y Bolivia, donde la productividad de los cultivos y la eficiencia de los laboratorios han alcanzado máximos históricos. Esto ha llevado a un aumento en el número de consumidores globales, con 331 millones de personas consumiendo alguna droga en 2024.
Un problema global
El tráfico de drogas es un problema que trasciende fronteras y requiere una respuesta coordinada. La UNODC ha destacado la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva más amplia, que incluya la represión policial, pero también programas de vivienda y empleo para reducir el consumo compulsivo de drogas y los delitos asociados.