El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires incluyó en el proyecto de reforma del Código Fiscal para 2027 un cambio en la forma de liquidar Ingresos Brutos sobre la venta de autos 0Km. La iniciativa retoma una modificación que se había aprobado el año pasado y que debió suspenderse por un fallo en la redacción del texto: la alícuota quedó sin ajustar y el esquema resultaba inviable para las concesionarias.

La diferencia central está en la base sobre la que se calcula el tributo. Hasta ahora, el impuesto se paga sobre el margen del vendedor, que ronda el 12% del valor del vehículo. Con el nuevo criterio, se tomaría el precio bruto del auto sin IVA. Para compensar ese cambio, el Ejecutivo propone una alícuota del 2,3%, bastante menor al 10% que se había mantenido por error en la intentona anterior.

El impacto final dependerá de cómo reaccione cada concesionario: podrá absorber la suba, compartirla o trasladarla al precio de lista. En cualquiera de los casos, se trata de una mayor carga impositiva en un mercado que viene pidiendo lo contrario.

Qué dicen los especialistas

El tributarista Sebastián Domínguez advirtió que la equivalencia con la alícuota de la Provincia de Buenos Aires es engañosa. "En la Ciudad cambia la base y, por lo tanto, igualarla implica un aumento", explicó. Según sus cálculos, con márgenes de entre el 10% y el 12%, la carga pasaría de cerca del 1% a un 2,3% del precio neto.

El especialista planteó dos alternativas para evitar el incremento: conservar la base sobre el margen o fijar una tasa que mantenga la carga actual, que estimó entre el 0,9% y el 1,3%. "Es una decisión política", sostuvo.

También señaló que el contexto de ventas flojas complica el traslado total a los precios. "La parte que no se traslade implicará una disminución de la ganancia de las agencias, que ya operan con márgenes reducidos", agregó. Y remarcó que la medida va en sentido contrario a los anuncios oficiales de bajar impuestos, además de generar una desventaja competitiva para las concesionarias porteñas frente a las de otras jurisdicciones.

El número que explica el cambio

Un ejemplo ayuda a dimensionar la diferencia. Un auto con precio de venta al público de $45.000.000 tiene un costo para la concesionaria de $33.000.000. Con el sistema vigente, el margen del 10% sobre ese costo genera un pago de unos $330.000 por unidad. Con la metodología propuesta para 2027, el 2,3% sobre el precio bruto sin IVA llevaría ese monto a alrededor de $759.000.

El proyecto también contempla una reducción de patentes, un punto que el propio Domínguez calificó como positivo. La discusión de fondo, sin embargo, pasa por Ingresos Brutos: el mercado automotor ya soporta una carga impositiva que explica más de la mitad del precio final de un vehículo nuevo.