Leo García compartió un recuerdo de sus comienzos: para escucharse acompañado necesitaba dos grabadoras. Solo en su cuarto con una guitarra, apretaba REC, tocaba, y después STOP, REW y PLAY para que la cinta sonara mientras el segundo aparato registraba. Así sumaba un coro y otra guitarra a la base que salía del primer equipo.

El método, artesanal y doméstico, le permitía construir capas de sonido sin más recursos que su ingenio y los aparatos disponibles. Con el tiempo, esa búsqueda lo llevó a incorporar otros instrumentos y a definir un estilo propio.

La frase que lo define

En ese contexto, García dejó una definición sobre su lugar en la música: "Si no me entienden, estaré para la eternidad". La declaración resume una postura artística que no depende de la validación inmediata.

El músico, reconocido en la escena argentina, repasó así sus inicios y la lógica de superposición que usaba para grabar. Ese procedimiento, hoy reemplazado por herramientas digitales, marcó su forma de componer y de producir.

La anécdota forma parte de un repaso más amplio por su trayectoria, que incluye colaboraciones y una obra que sigue vigente.