El billete de $1.000, puesto en circulación el 30 de noviembre de 2017, registró en agosto de 2026 una presencia de 1,203.9 millones de unidades, muy por debajo del máximo de 6,212 millones alcanzado en julio de 2024. Este descenso marca el fin de su condición de pieza más utilizada en la economía argentina.
Crecimiento y pico
En diciembre de 2017 apenas circulaban 9,5 millones de estos billetes, reflejando su escasa adopción inicial. Con la inflación en aumento, su número se duplicó mes a mes, llegando a su punto álgido en 2024, cuando se convirtió en la denominación de referencia para la mayoría de las transacciones cotidianas.
Reversión y nuevas denominaciones
A partir de agosto de 2024 la tendencia se invirtió. La cantidad de billetes de $1.000 empezó a disminuir de forma constante, mientras que los billetes de $10.000 superaron los 900 millones de unidades desde diciembre de 2024 y alcanzaron 947,1 millones en agosto de 2026. Además, los billetes de $20.000, introducidos en noviembre de 2024, llegaron a 816,7 millones en circulación, su nivel histórico.
“Está cayendo la cantidad de billetes en circulación pero no el valor, porque se reemplaza de baja denominación por alta denominación”, señaló X Argentina Potencia en X.
Poder de compra erosionado
La inflación también minó lo que permite adquirir con un billete de mil pesos. En diciembre de 2017, con $1.000 se podían comprar 24,66 kilos de pan tipo flauta; hoy esa misma suma compra apenas 0,20 kilos. La harina de trigo pasó de 90,66 kilos a 0,94 kilos, y el arroz blanco de 45,25 kilos a una fracción mínima.
A pesar de la caída, el billete de $1.000 sigue siendo la denominación con mayor número de unidades en circulación, superando a la de $200, que cuenta con 196,5 millones de billetes. El proceso indica que el dinero se está concentrando en notas de mayor valor, una tendencia que podría continuar con futuras emisiones de denominaciones superiores.