El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) comunicó este lunes la ampliación de las investigaciones arqueológicas en Trapichillo, enclave situado en el valle de Catamayo, provincia de Loja, con vigencia prevista hasta julio de 2027.
Contexto histórico
Los primeros indicios de presencia humana en la zona se remontan a aproximadamente 2000 a.C., lo que equivale a cerca de 4.000 años atrás. Los restos descubiertos revelan una cultura anterior a la inca, vinculada a tradiciones de los Andes, la costa y la Amazonía.
Hallazgos y fases culturales
Durante la década de 1980, la Misión Arqueológica Loja, con la participación del arqueólogo francés Jean Guffroy, catalogó cuatro etapas denominadas Catamayo A, B, C y D, basándose en diferencias cerámicas. La fase inicial, entre 2000 y 1400 a.C., representa una de las tradiciones alfareras más antiguas del valle.
Excavaciones recientes
En 2025, el equipo liderado por el arqueólogo Estanislao Pazmiño identificó en Trapichillo muros, plataformas y terrazas construidas mediante la modelación deliberada del terreno, señal de una planificación colectiva. También se recuperaron fragmentos de cerámica, restos de fauna y una osamenta infantil.
"Estas nuevas capas de evidencia nos permitirán precisar la cronología y la función de este asentamiento", afirmó un vocero del INPC.
Interpretaciones preliminares
Algunos especialistas sugieren que el sitio pudo haber servido como centro ceremonial donde se reunían grupos de distintos entornos ecológicos. El valle, por su posición geográfica, habría facilitado intercambios entre poblaciones andinas, costeras y amazónicas.
Próximos pasos
La fase ampliada, que se extenderá hasta mediados de 2027, se enfocará en el análisis detallado de los materiales recuperados y en la búsqueda de pruebas que confirmen la hipótesis ceremonial. Los resultados podrían aportar claves sobre la organización social y las redes de intercambio de estas antiguas comunidades.