Anthropic, la desarrolladora del asistente conversacional Claude, anunció que asignará el 5% de sus acciones a un fondo de beneficio público. La operación queda sujeta a la aprobación de los accionistas. La compañía compite de cerca con ChatGPT, de OpenAI, y con Gemini, de Google, en el mercado de los chatbots de inteligencia artificial.
El nuevo vehículo se llama Fondo de Beneficio Público de Anthropic. No es una organización sin fines de lucro clásica: funciona como una sociedad de responsabilidad limitada que pertenece por completo a la empresa. Según el comunicado difundido por la firma, ese formato le permite más margen para decidir cómo distribuir los recursos, desde aportes a organizaciones sociales hasta transferencias directas a grupos específicos.
Un mecanismo que crece con la empresa
El diseño del fondo está atado al valor de Anthropic. El directorio podrá sumar un 2% adicional de capital por cada aumento del 50% en la valoración de la compañía. La lógica, según la empresa, es que cuanto más valga el negocio, mayor sea la porción comprometida con el bien público.
La compañía aclaró que ningún tramo del capital asignado se destinará a cabildeo ni a contribuciones políticas, ni en Estados Unidos ni en otros países. En los próximos meses prometió informar más detalles sobre la estructura y el gobierno del fondo, incluidos los umbrales de valoración que podrían ampliar la participación.
El empleo, entre las prioridades
Uno de los usos que mencionó la empresa es el efecto de la inteligencia artificial sobre los puestos de trabajo. Anthropic ya había invertido USD 200 millones en estudiar y atender ese problema, pero consideró que el ritmo del avance de la IA podría exigir respuestas más ambiciosas. No precisó montos ni plazos para eventuales iniciativas adicionales.
"La inteligencia artificial podría generar un enorme valor económico, pero también provocar inestabilidad en muchos trabajadores", advirtió la compañía en su anuncio.
Con este nuevo compromiso, cerca del 20% de las acciones de Anthropic quedará orientado al bien público, sin contar el porcentaje extra que podría sumarse si la empresa alcanza ciertos hitos de valoración. Los cofundadores ya se habían comprometido, al crear la firma, a donar el 80% de sus propias tenencias accionarias. Además, la empresa mantiene un programa de igualación de donaciones de capital en el que participa alrededor de la mitad de su plantilla.
Qué queda adentro y qué va al fondo
Anthropic explicó que buena parte de su trabajo de misión ya se desarrolla dentro de la propia estructura corporativa: investigación en seguridad e interpretabilidad de la IA, estudios biomédicos aplicados y descuentos para que organizaciones sin fines de lucro e instituciones científicas accedan a Claude. Esas actividades combinan beneficio público con valor comercial y por eso permanecen en la empresa.
El fondo, en cambio, apunta a iniciativas que no encajan en ese molde, como donaciones a terceros o transferencias directas de dinero a poblaciones puntuales. La compañía comparó la decisión con una práctica extendida en la industria tecnológica: entregar compensaciones accionarias crecientes a los ejecutivos a medida que sube el valor de la empresa.
"En cambio, estamos dirigiendo ese capital al beneficio público", señaló la firma.
El anuncio llega en un contexto de desconfianza pública hacia el sector. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, describió ese escenario como "fundamentalmente una crisis de confianza", según declaraciones recogidas por TechCrunch. La empresa prepara además una salida a bolsa que, de concretarse, sería histórica para el rubro.