Creadoras de contenido para adultos que publican en OnlyFans pusieron el foco en una contradicción de Meta: su asistente de inteligencia artificial Muse puede mantener conversaciones sexualmente explícitas con usuarios mayores de edad, mientras las cuentas de creadoras reales en Instagram siguen sufriendo restricciones. El reclamo, que trascendió a través de testimonios recogidos por la prensa especializada, apunta a un trato desigual entre lo que la empresa permite a su propia herramienta y lo que castiga en sus plataformas sociales.

Muse es un agente conversacional que Meta lanzó hace poco más de un mes y que ya superó los cinco millones de descargas. Además de funciones cotidianas como organizar la agenda o responder correos, el asistente acepta sostener charlas eróticas con quienes confirman ser adultos.

La respuesta de la empresa

La compañía sostiene que no hay contradicción. Un vocero de Meta, Daniel Roberts, explicó que Muse es una aplicación para mayores de 18 años que permite conversaciones de adultos dentro de una máquina virtual privada y segura a la que solo accede cada usuario. Según Roberts, la herramienta "no bloquea un comportamiento adulto legal".

Otra portavoz, Tracy Clayton, profundizó el argumento: una charla privada entre un adulto y un agente de IA individualizado, en un entorno restringido a mayores, no es equiparable a la comercialización y promoción de servicios en una red social.

El caso de Vanniall y las normas comunitarias

Vanniall, creadora de OnlyFans radicada en Nueva York con más de 100 mil seguidores en Instagram, aseguró que su cuenta sigue restringida sin haber incumplido ninguna regla. Su malestar apunta a que Meta pueda monetizar con un agente de IA sexualmente activo mientras impide que personas adultas reales expresen cualquier tipo de sensualidad.

Las normas comunitarias de Instagram y Facebook prohíben el lenguaje explícito que describa genitales, estados de excitación o encuentros sexuales. Sin embargo, distintas pruebas reproducidas con Muse mostraron intercambios que incluían justamente ese tipo de contenido.

Un reclamo con antecedentes

Jiz Lee, que administra una cuenta de OnlyFans, recordó que Instagram ya le marcó publicaciones para eliminarlas en el pasado. Para Lee, buena parte de la censura actual a creadores se originó en la ley FOSTA-SESTA, firmada en 2018 durante el primer gobierno de Donald Trump, que modificó las protecciones legales de las plataformas de internet.

Lee también pidió más información sobre cómo se entrenó Muse y si algún creador recibió compensación por el uso de sus datos. "Hemos sido lentos para reaccionar como industria", admitió.

Tony Genius, otro creador de OnlyFans que también participa en películas para adultos, contó que en eventos de la industria las publicidades de agentes de IA suelen ser abucheadas por el público. Su preocupación es que el contenido generado íntegramente por inteligencia artificial termine desplazando a los intérpretes humanos. Genius se preguntó por qué Meta reservó Muse para mayores de edad en lugar de abrir un espacio equivalente para creadores reales, y propuso algo así como una "Instacam", una versión de Instagram pensada para contenido adulto de personas verificadas.

Cómo se controla la edad

Para usar Muse, la compañía exige fecha de nacimiento y bloquea el registro de menores, además de cruzar los datos con eventuales cuentas vinculadas de Facebook o Instagram. Cuando no hay señales claras de que el usuario sea adulto, Meta pide verificar una tarjeta de crédito, aunque asegura que no guarda esos datos ni realiza ningún cobro.

El asistente genera texto explícito pero no imágenes ni videos, a diferencia de otras herramientas de IA generativa que sí producen contenido visual sexual. Por ahora, Meta mantiene la distinción entre lo que habilita puertas adentro de una conversación privada con su asistente y lo que prohíbe en las vidrieras públicas de Instagram y Facebook.