Tesla reabrió las reservas de su Roadster y confirmó que la producción arrancará en 2028, casi una década después de que Elon Musk mostrara el primer prototipo. La novedad llegó con una demostración en el centro de ensayos de SpaceX en McGregor, Texas: el deportivo eléctrico trepó una pared, anduvo boca abajo y se sostuvo en el aire con propulsores propios. Aun así, el precio de venta sigue sin anunciarse.

Cuánto cuesta anotarse

La compañía no publicó el valor final de ninguna de las versiones del Roadster. Lo que sí difundió son los montos para reservar las dos configuraciones habilitadas para circular por la vía pública.

La variante Performance pide un depósito de 50.000 dólares: 5.000 al momento de la presentación y los 45.000 restantes dentro de los diez días siguientes. Si el pago no se completa en ese plazo, la reserva puede quedar cancelada.

La versión Thrust, que suma propulsores para mejorar la aceleración, exige un anticipo de 250.000 dólares con la misma mecánica: 5.000 de entrada y un saldo de 245.000 en diez días. En este caso hay un límite de un pedido por cliente.

La tercera configuración, Rocket, la más extrema, no tiene reserva abierta al público. Solo se consigue por invitación directa de la empresa y tampoco tiene precio difundido.

El depósito de 50.000 dólares para el Performance coincide con la cifra que Tesla había pedido en 2017, cuando el precio de acceso proyectado para el Roadster original era de 200.000 dólares. Esa cotización ya no rige para el modelo actual.

El contrato de reservación disponible en México, según la página oficial de Tesla, está fechado en 2017 y aclara que el pago solo otorga una prioridad aproximada de entrega, no la compra del vehículo. El precio final, los impuestos y los aranceles se definirán en un acuerdo posterior. La empresa tampoco paga intereses sobre los anticipos ni los resguarda en una cuenta de garantía separada.

Un historial de fechas que no se cumplieron

Musk fijó el inicio de la producción en 2028, pero no precisó cuándo entregará las unidades a quienes reserven. El proyecto acumula postergaciones: la segunda generación del Roadster se presentó en noviembre de 2017 con entrega prevista para 2020, un plazo que nunca se concretó.

Solo este año, la presentación del nuevo modelo se corrió de abril a finales de abril, después a agosto y luego al 1 de octubre, hasta que finalmente se realizó el 15 de octubre en el evento de SpaceX.

El propio Musk reconoció en su momento, según recogió la agencia Reuters, que el Roadster no es un proyecto determinante para los resultados financieros de Tesla y que su función principal es mostrar las capacidades tecnológicas de la compañía.

Qué puede hacer cada versión

El Roadster que vuela es, en rigor, solo la versión Rocket. Tesla anunció que esta variante monoplaza acelera de 0 a 60 millas por hora (97 km/h) en menos de 0,59 segundos y supera los 370 km/h de velocidad máxima, aunque aclaró que no está homologada para circular por la vía pública.

El Performance biplaza promete esa misma aceleración en menos de 1,6 segundos, mientras que el Thrust, pensado para circuito, la completa en menos de 0,9 segundos. Las tres versiones comparten una autonomía superior a 300 millas (483 kilómetros), un recorte de alrededor del 50% frente a los casi 1.000 kilómetros que Tesla había prometido en 2017.

La propulsión vertical funciona con gas frío desarrollado junto con SpaceX: aire comprimido almacenado en depósitos de fibra de carbono que, según la empresa, genera entre cuatro y cinco veces la fuerza que pueden transmitir los neumáticos. A eso se suma un sistema de ventiladores de succión bajo la carrocería que sella los laterales inferiores y genera una adherencia que Tesla compara con la de un Fórmula 1, suficiente para mantener el auto pegado al suelo incluso boca abajo.

En el diseño, el modelo abandona las líneas del prototipo de 2017 y adopta el lenguaje del Cybertruck, con carrocería plana y pintura gris.