Las ventas de consolas atraviesan un momento crítico en Estados Unidos. Según un informe difundido sobre el desempeño del mercado, PlayStation 5 sufrió una caída interanual del 25%, mientras que Xbox retrocedió un 33%. Ambos números representan mínimos históricos para las plataformas y encienden las alarmas en una industria que depende cada vez más de sus grandes lanzamientos.

El precio, un factor que agrava la caída

A la baja en las ventas se suma otro elemento que complica el panorama: el precio récord de los equipos. Con consolas más caras que en cualquier otro momento de su ciclo comercial, el acceso a la nueva generación se vuelve cuesta arriba para una parte del público que suele renovar hardware en los primeros años de vida de cada plataforma.

El dato no es menor porque afecta por igual a los dos fabricantes que dominan el mercado de sobremesa. La diferencia entre ambos —ocho puntos porcentuales— muestra que ninguna de las dos logró esquivar la tendencia general.

La apuesta de la industria

En ese contexto, el sector deposita buena parte de sus expectativas en un videojuego que, según el informe, podría funcionar como salvavidas para el negocio de las consolas. La lógica es conocida: un título de peso puede mover unidades, reactivar el interés del público y sostener el ecosistema hasta la próxima ola de lanzamientos.

La caída simultánea de PS5 y Xbox en el mercado estadounidense deja en evidencia que el problema excede a una compañía en particular. El precio de los equipos y la falta de un impulso comercial suficiente explican en parte por qué los jugadores postergaron la compra.

El desempeño de las consolas en lo que resta del año dependerá, en buena medida, de cómo responda el público a ese lanzamiento que la industria espera como punto de inflexión.