Los campos de trigo de la zona núcleo del país, que ya iniciaron la etapa de encañazón, se encuentran en una ventana crítica: en las próximas semanas podrían verse afectados por fusariosis, la enfermedad más difícil de controlar en los cereales de invierno.

Condiciones que favorecen el brote

El hongo se desarrolla cuando la humedad del aire supera el 80 %, los cielos permanecen nublados y las temperaturas rondan los 24 °C o más. Estas variables suelen coincidir con la floración del trigo, momento en que las anteras están visibles.

"Las esporas del hongo llegan por el aire, se depositan sobre las anteras, germinan y colonizan la flor", señaló un informe de Aapresid.

Herramientas de prevención

El Instituto de Clima y Agua del INTA publica mapas de riesgo que permiten identificar zonas con alta probabilidad de infección. Con esa información, los productores pueden planificar uno o dos tratamientos preventivos con fungicidas.

"Con los precios actuales del trigo, invertir alrededor de 16 dólares por hectárea en producto y aplicación resulta rentable", afirmó un asesor agrícola que trabaja en Rufino.

El patógeno está presente en la rotación de cultivos y también ataca al maíz y a otras especies, por lo que el control después de la aparición de síntomas es prácticamente imposible.

Implicancias económicas

Una infección severa puede reducir notablemente los rendimientos y la calidad del grano. Aprovechar las lluvias primaverales que se esperan con el fenómeno de El Niño permitirá consolidar la parte de "cantidad" en la ecuación de rentabilidad, mientras que coberturas comerciales (puts, forwards, ventas futuras) pueden proteger la componente "precio".