Según la medición desestacionalizada del INDEC, la actividad económica de julio disminuyó 2,9% respecto a junio, marcando la mayor caída mensual desde abril de 2020.

Ese descenso sitúa el nivel de actividad prácticamente al de marzo de 2025, apenas 2,2% por encima de noviembre de 2023, una cifra que sorprende a analistas y responsables.

A la par, el propio instituto informó que el Producto Interno Bruto (PBI) del segundo trimestre retrocedió 0,6% frente al trimestre anterior, lo que alimenta la hipótesis de una recesión si el descenso persiste en el trimestre en curso.

El Gobierno explicó que la caída responde a factores coyunturales, como condiciones climáticas adversas, y aseguró que no se esperan efectos similares en agosto ni en septiembre.

Choques transitorios y permanentes

Los economistas diferencian entre choques transitorios, que alteran la actividad de forma temporal, y choques permanentes, que modifican la trayectoria estructural de la economía.

Un ejemplo de choque transitorio sería una sequía que reduce la producción agrícola por unos meses; en cambio, una innovación tecnológica profunda constituye un choque permanente que redefine el potencial de crecimiento.

En la práctica, la frontera entre ambos tipos no siempre es clara, pues algunos eventos temporales pueden dejar secuelas duraderas, como cierres de empresas o pérdida de empleo.

Señales del **EMAE**

El indicador EMAE descompone la actividad en componentes estacional, irregular y de tendencia-ciclo. En julio, el componente de tendencia-ciclo siguió positivo, acumulando aumentos continuos desde el segundo trimestre de 2024.

Según este análisis, para evitar una recesión el EMAE debería registrar un crecimiento promedio de alrededor del 3% en los meses de agosto y septiembre, de modo que el nivel medio del tercer trimestre iguale al del segundo.

Las proyecciones actuales indican que alcanzar ese ritmo será complicado, pese a algunas señales alentadoras de agosto, lo que sugiere una probable contracción en el tercer trimestre.

Perspectiva y próximos pasos

Ante la incertidumbre, varios analistas y bancos han recortado sus estimaciones de crecimiento para el año, algunos apuntando a menos del 2%, lo que permitiría dos años consecutivos de expansión pero con un desempeño discreto.

El debate continuará mientras se observe la evolución de la actividad en los próximos meses y se definan las políticas que puedan mitigar los efectos de los choques coyunturales.