Flávio Bolsonaro ganó el balotaje brasileño el lunes 5 de octubre de 2026, superando a Luiz Inácio Lula con 47 % frente a 45 %. El resultado provocó una apreciación del real que se ubicó en R$ 4,97 frente al dólar, frente a los R$ 5,2165 del viernes anterior. La variación cambió también los contratos de futuros, que cayeron alrededor del 4,4 %.

"Vamos a empezar a trabajar juntos", afirmó el presidente Javier Milei tras la primera vuelta.

Impacto cambiario inmediato

El real más fuerte encarece los productos argentinos en el mercado brasileño, pero sin que el Banco Central tenga que devaluar el peso. Según Goldman Sachs, antes de la votación se proyectaba un tipo de cambio de R$ 4,5 si ganaba la oposición y R$ 5,8 bajo Lula, con un spot cercano a R$ 5,17. La apreciación favorece la competitividad de la industria local sin trasladar presión inflacionaria inmediata.

En la bolsa brasileña, el Ibovespa superó los 209.000 puntos, registrando una subida de cerca del 9 %, reflejando la expectativa de ajustes fiscales y un real más firme.

Prioridad automotriz

El sector automotor, que concentra alrededor del 40 % del comercio bilateral, tiene como fecha límite el 30 de junio de 2029 para renovar el acuerdo vigente. Actualmente, el tratado está paralizado por diferencias internas. El arancel externo es del 35 %, pero Brasil contempla reducirlo al 20 % para competir con la oferta china, que en 2025 representó 270.000 vehículos electrificados, 60 % de origen chino.

Adefa y Anfavea advierten que las decisiones de inversión se planifican a cinco años, por lo que el plazo de 2029 “es ya”. Un gobierno alineado podría establecer cupos, reglas de origen y un arancel más bajo, evitando que el calendario avance sin acuerdos.

Energía, minería y agro

La segunda rama de la relación bilateral abarca energía y minería. Vaca Muerta ya impulsa la producción de petróleo y gas, y Brasil se perfila como el principal destino del gas argentino, con potenciales proyectos de GNL, fertilizantes y minerales. Bajo Lula, este carril quedó estancado por tensiones diplomáticas; con Bolsonaro se prevé la firma de memorandos de infraestructura y contratos a largo plazo.

En el sector agropecuario, Brasil sigue importando trigo y lácteos argentinos, pero compite en soja y carne. El avance esperado se centra en la sanidad y licencias, más que en un aumento de volúmenes.

Perspectivas y próximos pasos

El déficit comercial argentino se redujo de USD 4,119 mil millones a USD 1,635 mil millones entre enero y agosto de 2026, mientras el intercambio total alcanzó USD 31,195 mil millones en 2025, el nivel más alto en trece años. La victoria de Bolsonaro abre la posibilidad de reactivar canales directos de diálogo y de renegociar el pacto automotor antes de su vencimiento, lo que podría consolidar una mayor competitividad de la producción argentina en Brasil.