En octubre de 2026 la Justicia Federal emitió nuevas resoluciones que ajustaron las jubilaciones de varios afiliados, sin alterar los parámetros legales que fijan el piso y el techo del régimen.
Reparación del centro de la escala
Las decisiones judiciales aplicaron índices de inflación y combinaciones de salarios para recomponer los haberes de los jubilados que habían quedado rezagados tras la suspensión de la Ley 27.609. Los ajustes retroactivos benefician a quienes recibían montos intermedios, pero el marco normativo que define los extremos permanece sin cambios.
El techo sigue alejado de la realidad
En febrero de 2020 el haber máximo era de $103.064; para octubre de 2026 alcanzó $2.932.175. Según los criterios de corrección aplicados, el tope debería situarse entre $4,3 millones y $5,1 millones, lo que implica una brecha del 45 % al 75 %. Además, la relación del máximo con la remuneración imponible máxima cayó del 82 % al 61 %.
El piso no alcanza la actualización esperada
El haber mínimo garantizado, establecido en el artículo 125 de la Ley 24.241, pasó de $14.067,93 en febrero de 2020 a $435.749 en octubre de 2026. Los cálculos indican que debería estar entre $580.000 y $700.000, dejando un desfase del 34 % al 61 %. Esta diferencia repercute en la PUAM (80 % del mínimo) y en las pensiones no contributivas por invalidez (70 % del mínimo).
Bonos: un parche que se reduce
Desde septiembre de 2022 el Estado otorgó bonos de refuerzo que iniciaron en $7.000 y llegaron a $70.000 en marzo de 2024, pero se mantuvieron congelados desde entonces. En su punto máximo representaron el 52 % del haber mínimo; hoy vuelven a rondar el 16 %.
Perspectivas
El limitado alcance de las sentencias ha generado críticas sobre la efectividad de la reparación parcial. Expertos advierten que, sin una revisión de los valores extremos, el desequilibrio estructural del sistema de jubilaciones persistirá.