Lunes 02 de noviembre de 2026 la Bolsa de Buenos Aires registró su sexta caída consecutiva. El índice MSCI Merval retrocedió 3,2%, situándose en 89.166 puntos, y los bonos soberanos en dólares perdieron en promedio 1,2%.
Mercado local en retroceso
Los activos locales cerraron la jornada con pérdidas amplias. El riesgo país, medido por JP Morgan, subió a 808 puntos básicos, el nivel más alto desde octubre de 2025. En paralelo, el dólar oficial alcanzó un nuevo máximo histórico de $1.565 en el Banco Nación; el Banco Central de la República Argentina no realizó operaciones de compra de reservas.
Influencia de los mercados internacionales
En Wall Street los indicadores mostraron resultados mixtos: el Nasdaq recortó 1,1%, mientras el Dow Jones ganó 0,4%. El crudo Brent cayó alrededor de 8%, lo que redujo la presión alcista sobre los mercados emergentes. En Brasil, el índice Bovespa también registró su sexta pérdida, con una caída del 0,8%.
ADR y acciones en dólares
Los papeles argentinos negociados en Nueva York siguieron la tendencia bajista. YPF perdió 6,7% (USD 43,85), Vista Energy 5,3% y Pampa Energía 3,9%. Por el contrario, Mercado Libre subió 3,2%, mientras que Satellogic cayó 7,2%. El sector financiero también se vio afectado; Grupo Galicia retrocedió 2,5%.
Causas del fuerte sell-off
La volatilidad internacional, impulsada por el aumento de las tasas de la deuda estadounidense y la subida del precio del petróleo, se combinó con la incertidumbre política en la región tras el balotaje brasileño y las elecciones de medio término en EE. UU. En el plano interno, los inversores expresan dudas sobre la capacidad del Gobierno para acumular reservas y afrontar los vencimientos de deuda externa en 2027, así como los pagos pendientes al FMI. La alta inflación y la necesidad de mantener tasas de interés elevadas en pesos añaden presión a un escenario de recesión técnica.
Próximos retos
El horizonte electoral de 2027 y la evolución de la política económica serán determinantes para la confianza del mercado. Mientras tanto, la combinación de riesgos externos y locales mantiene a los activos argentinos bajo una fuerte presión bajista.