Arde Bogotá se encerró en un estudio de Los Ángeles para grabar su tercer álbum, "Manufacturas del Club de la Gente Sola", con una decisión que ordenó todo el proceso: los cuatro integrantes tocan al mismo tiempo, en la misma sala, y lo que queda registrado es lo que salió. El baterista José Ángel Mercader (Jota) y el bajista Pepe Esteban repasaron ese método en diálogo con Filo.News, explicaron cómo los marcó trabajar con el productor Joe Chiccarelli y contaron qué recuerdan de su paso por el país.

El disco reúne once canciones que, escuchadas de corrido, proponen una suerte de instructivo para armar un corazón incapaz de sentir. La pregunta que sobrevuela el material es qué haría cada uno con un artefacto así.

Un productor que cruzó el océano

Antes de instalarse en Estados Unidos, la banda citó a Chiccarelli en Cartagena. El productor, con trabajos junto a Frank Zappa, U2, White Stripes y Strokes, no hablaba español; Antonio y Jota se manejaban en inglés y los otros dos, con lo justo. La prueba funcionó y les ofreció dos alternativas: grabar en Los Ángeles o en Marsella. Los músicos preferían quedarse en Francia, pero después de hacer números eligieron California.

En el estudio, Chiccarelli llegó con una ventaja: conocía las canciones sin estar empapado de la historia del grupo. Eso le permitió escuchar un tema que para los cuatro ya tenía forma y pedirles que lo tocaran de otra manera, sin condicionamientos.

Quince tomas y un metrónomo

La grabación en vivo no eliminó la repetición. Jota confirmó que usó clic, el metrónomo que el baterista escucha mientras toca, y aun así el grupo llegó a hacer quince o veinte tomas de un mismo tema. Para él hay una diferencia entre dar el golpe en el momento justo y lograr que, después de seis horas, ese golpe todavía sacuda.

Chiccarelli llamaba "mojo" a eso que buscaba. La escena se repetía: el productor pedía más intensidad, el baterista ajustaba, y si había que arrancar de nuevo, los cuatro volvían a empezar desde cero. Según el tema, una canción podía llevar seis o siete horas.

"Usaba clic. Y aun así podíamos irnos a quince o veinte tomas de la misma canción", reflexionó Jota.

La amistad como método

Sostener ese ritmo de trabajo exige acuerdos. En la banda rige una regla de sala de ensayo: si un compañero está cansado y de mal humor, no es el momento de decirle que ese ritmo de batería no convence. También aprendieron a confiar en el oído ajeno: si los otros tres detectan algo que a uno se le escapa, conviene dejarlos probar. Y cualquiera puede plantear que se siente incómodo con lo que están tocando, con la posibilidad de descartarlo.

Ese aprendizaje les sirvió cuando tuvieron que discutir una toma en otro idioma. La última visita de la banda a la Argentina había sido en 2025, cuando tocaron en el Lollapalooza y cerraban la gira de "Cowboys de la A3". De aquel encuentro quedó la sensación de haber sido recibidos como un amigo más del grupo.

Consultados sobre un posible regreso al país, los músicos no dieron fechas, pero dejaron abierta la posibilidad. Por ahora, el foco está puesto en un disco que se grabó codo a codo y que se escucha como una foto sin retoques.