El domingo, José Luis Cavallo, exministro de Economía, volvió a la palestra pública para demandar la supresión total del cepo cambiario y acelerar la acumulación de reservas. Su propuesta incluye que el Banco Central compre US$15.000 millones en los próximos doce meses, a un ritmo diario preestablecido y con respaldo de emisión monetaria.

Compra de reservas con emisión

Cavallo sostiene que el temor a que esta medida genere inflación no debe retrasar la construcción de un fondo de defensa contra una posible crisis en 2027. Argumenta que el riesgo de una recesión cambiaria antes de terminar la desinflación supera el impacto inflacionario de la emisión, siempre que se comunique claramente el objetivo.

"En un momento como este, que el BCRA compre dólares con emisión para luego entregárselos al Tesoro sería un error, pero no acumular reservas por temor al aumento de la inflación puede resultar un error más grave", señaló el economista.

Amenazas externas y vínculo con Brasil

El exministro identifica dos riesgos principales: una crisis fiscal-financiera en EE. UU. y Europa, y una depreciación del real acompañada de recesión en Brasil, que podría combinarse con la agresividad exportadora china. En ese escenario, la industria argentina quedaría particularmente expuesta.

"Estas circunstancias externas, sumadas a la forma que está tomando la contienda electoral interna, pueden provocar un clima de crisis para cuyo manejo no sea suficiente el optimismo inversor y exportador basado en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)", escribió.

Cavallo también advierte que la relación con Brasil no debe deteriorarse por diferencias ideológicas. "Sería un crimen que, por diferencias ideológicas, la cooperación y el comercio entre Argentina y Brasil se transformen en antagonismo y trabas políticas y comerciales", afirmó.

Cambios en la política cambiaria

Para Cavallo, mantener el cepo y la intervención del BCRA sobre el dólar comercial aumenta la vulnerabilidad, eleva el riesgo país y mantiene altas tasas de interés en pesos. Propone, en cambio, un mercado cambiario libre donde el banco central solo intervenga para comprar reservas y, cuando tenga suficiente capacidad, estabilizar el mercado ante shocks transitorios. Según su cálculo, esa combinación reduciría tanto las tasas en pesos como en dólares, bajaría el riesgo país y ampliaría el crédito bancario.

Cavallo reconoce que la ampliación de los beneficios del RIGI a todas las empresas no es inmediata, pero sugiere facilitar el acceso a divisas y los pagos al exterior como paso previo.

Esta propuesta, aunque alineada con la agenda de liberalización del gobierno actual, plantea un debate sobre la mejor forma de proteger la economía frente a desafíos internacionales y electorales.