En un logro que inspira a muchos, Lidia Fernández se recibió de médica a los 65 años. Su camino hacia este objetivo estuvo lleno de desafíos, desde la crianza de su hijo hasta el cuidado de sus padres enfermos. A pesar de todo, nunca perdió la motivación de alcanzar su meta.

Un sueño postergado

Fernández había comenzado a estudiar medicina años atrás, pero tuvo que dejarlo para cuidar a su hijo. Sin embargo, cuando su hijo creció, retomó sus estudios y se recibió de enfermera. Pero su deseo de ser médica nunca se apagó.

'La edad es un número', dice Fernández, quien cree que nunca es tarde para perseguir tus sueños.

Un camino de sacrificio

El último año de su carrera fue particularmente desafiante, ya que tuvo que hacer su residencia en un hospital de Río Branco, a más de 400 kilómetros de su hogar en Montevideo. A pesar de las dificultades, Fernández nunca se rindió y finalmente logró su objetivo.

Un mensaje de inspiración

La historia de Fernández es un ejemplo de que, con determinación y perseverancia, se pueden superar cualquier obstáculo. Su mensaje es claro: nunca es tarde para estudiar y perseguir tus sueños.

'Si una persona quiere hacer algo, debe seguir hasta conseguirlo', dice Fernández, quien ahora se convirtió en un ejemplo a seguir para muchos