Un profesor universitario con más de medio siglo de docencia compartió esta semana su visión sobre la enseñanza en la era digital, resaltando la importancia del intercambio directo y la exigencia de fuentes originales.
La conversación como eje central
El docente sostiene que la educación debe basarse en un diálogo real, no en una exposición superficial. “La clase es una conversación, no una monología”, afirmó. Según él, cuando la atención de los alumnos se fragmenta, la tradicional lección magistral pierde su efectividad.
"¿Cómo lo sabes?", preguntaba el economista Milton Friedman a sus alumnos para obligarlos a distinguir entre conocimiento, creencia y deseo.
Preparación obligatoria
Para evitar la pasividad, el profesor exige que los estudiantes lleguen a clase con la prensa leída. No basta con los titulares; el objetivo es que consulten los documentos originales. Si alguien no cumple, el docente les pide que abandonen el aula y regresen tras treinta minutos, evitando que se beneficien del trabajo ajeno.
Lecciones de la historia y la disciplina
En una conversación con el australiano Graham Shardalow Lee Tucker (1924‑1980), antiguo navegante de la Fuerza Aérea Australiana, recordó cómo el académico Piero Sraffa valoró la revisión constante de una monografía: “La reescribí varias veces hasta que Sraffa consideró que había algo digno de supervisión”. Tucker, que impartió clases en las universidades de Melbourne y la Australian National University, coincidió en que la exigencia académica moldea la calidad del trabajo.
El obituario del profesor señalaba que su rigidez en los estándares redujo su producción de artículos, pero transmitió a sus alumnos la necesidad de explorar los límites y pulir sus ideas al máximo.
Aplicación práctica
El docente explica que su método resulta esencial en cursos introductorios y en asignaturas finales, como la política económica argentina, aunque también recomienda su uso en materias técnicas intermedias. La clave, según él, es conectar la teoría con ejemplos concretos del entorno.
"En microeconomía primero hay que explicar los conceptos y luego mostrar su repercusión en la realidad", señaló.
Con este enfoque, el aula se convierte en un laboratorio controlado donde solo quienes superan el rigor académico están preparados para enfrentar los desafíos fuera de la universidad.