Una de cada cuatro cervezas que el gigante AB InBev vende en el planeta se produce con cebada y malta cultivadas en la provincia de Buenos Aires. El dato lo aportó Diego Caponi, gerente de Agronegocio de Maltería y Cervecería Quilmes —firma que pertenece al grupo—, durante una jornada de campo en Tres Arroyos con productores que abastecen a la compañía.
La actividad reunió a parte de los 1300 agricultores que siembran cebada bajo contratos con acopios y cooperativas. En total, esas explotaciones cubren unas 280.000 hectáreas destinadas a un insumo clave para la elaboración de malta.
"Una de cada cuatro cervezas que vendemos en el mundo está elaborada con cebada y malta de la provincia de Buenos Aires", afirmó Caponi.
El directivo también destacó el vínculo entre el agro, los equipos técnicos y la industria, y puso el foco en un indicador que considera central: la tasa de aceptación del 92%. Es decir, casi toda la cebada que ingresa a la compañía cumple con los estándares para uso cervecero.
Inversión en genética y variedades propias
Detrás de ese resultado hay una estructura técnica de larga data. La empresa cuenta con dos plantas de semillas desde las que despacha 27.000 toneladas de cultivares para cubrir la siembra nacional. A eso se suma un equipo de 300 fitomejoradores, agrónomos y técnicos abocados al desarrollo de nuevas variedades de cebada cervecera según las exigencias del mercado.
El Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera de Tres Arroyos, con más de medio siglo de trayectoria, creó a lo largo de su historia veinte variedades. Hoy esas variedades explican cerca del 70% de la superficie sembrada con ese cultivo en el país. Entre los desarrollos más recientes aparecen Malkia y Florence, y la firma espera lanzar dos nuevos cultivares en 2027.
Compra anual y exportación de malta
Maltería y Cervecería Quilmes adquiere 1,20 millones de toneladas de cebada cervecera por año. Ese volumen se reparte en partes iguales entre el consumo industrial interno y la exportación de malta, que tiene a Brasil como destino principal.
A escala regional, el grupo opera seis malterías: dos en la Argentina, dos en Uruguay y dos en Brasil. Esas plantas pueden transformar más de un millón de toneladas de malta y abastecen a las distintas cervecerías de Sudamérica.
Un año de precios cambiantes y cautela entre los productores
El negocio de la cebada cervecera atravesó meses de mucha volatilidad. Caponi recordó que a comienzos de mayo la situación era complicada por el alto costo de los fertilizantes y la caída de los precios de los cereales. Frente a ese panorama, la empresa lanzó un precio estímulo para que el productor conservara margen.
Con el cultivo ya sembrado, los valores de los granos repuntaron y el precio de la urea bajó, lo que mejoró la expectativa de rentabilidad y dinamizó las fijaciones. Hasta ahora, el volumen fijado llega al 45% de la oferta comprometida por contrato.
"Los empresarios agrícolas están siendo muy cautos: no quieren comprometer más mercadería porque tienen que atravesar un año Niño", explicó Caponi sobre las lluvias excesivas que pueden afectar los atributos cerveceros del cultivo.
El gerente subrayó además la cercanía con los productores: cuando situaciones de fuerza mayor impiden generar volumen o alcanzar la calidad requerida, la compañía puede flexibilizar las condiciones comerciales. "Cuando es necesario, lo hacemos, y eso nos diferencia de la exportación", sostuvo.
La jornada en Tres Arroyos sirvió para mostrar el entramado que conecta al campo bonaerense con las góndolas de buena parte del mundo: un circuito que combina contratos, investigación genética y una demanda industrial que este año obliga a los agricultores a moverse con prudencia.