El Vaticano enviará a su representante, el papa Leo XIV, a la Ciudad de Buenos Aires del 6 al 10 de noviembre. Las autoridades estiman que la visita atraerá a más de 1,24 millones de personas, entre turistas nacionales, extranjeros y excursionistas, y que el gasto asociado superará los u$s 88 millones.

Expectativa de afluencia

El flujo de visitantes combinará viajeros de placer, peregrinos y amantes del senderismo, lo que se traducirá en una ocupación plena de hoteles, hostales y alquileres temporarios. Los comercios de la zona centro-sur y los servicios de transporte también se verán beneficiados por la mayor demanda.

Impacto económico

Según la oficina municipal de turismo, el consumo en alojamiento, gastronomía, artesanías y actividades culturales será el motor principal del incremento económico. La cifra proyectada supera los u$s 88 millones, una cifra que sitúa a este evento como uno de los mayores impulsores de la economía local del año.

Paralelamente, la ciudad ha organizado una agenda de actividades culturales: exposiciones temporales, recorridos guiados por especialistas y visitas a los templos más emblemáticos de la metrópolis, con el objetivo de ofrecer a los visitantes una experiencia integral.

El sector hotelero ya ha anunciado paquetes especiales y descuentos para los peregrinos, mientras que los operadores turísticos promocionan rutas que combinan la visita papal con recorridos por los barrios históricos.

Con la llegada del pontífice, la expectativa es que la ciudad consolide su posición como destino de turismo religioso y cultural, reforzando la imagen de Buenos Aires a nivel internacional.