Donald Trump acusó este martes a las refinerías de EE.UU. de especular con el precio de la nafta, que superó la barrera de 4 dólares por galón, y ordenó al Departamento de Justicia abrir una investigación. La convocatoria se realizó en la Casa Blanca y está dirigida a los principales directivos del sector.
Motivo de la cumbre
Trump busca medidas de corto plazo para ampliar la capacidad de refinado nacional y bajar el precio del combustible antes del feriado del Día del Trabajo, que se celebra el 7 de septiembre. El mandatario afirmó que "las refinerías están jugando con el bolsillo de los estadounidenses".
"Las refinerías están jugando con el bolsillo de los estadounidenses", declaró el presidente durante la rueda de prensa.
Reacción del sector
A pesar de la presión, ejecutivos de Chevron, Marathon Petroleum, Valero Energy y PBF Energy confirmaron su asistencia. Las compañías anunciaron ganancias trimestrales combinadas de 12.600 millones de dólares, impulsadas por interrupciones en el suministro global de crudo.
El sector muestra cautela: algunos ejecutivos evalúan si asistir en persona o delegar a representantes de menor perfil para evitar enfrentamientos directos con el presidente.
Contexto y próximos pasos
La tensión se remonta a enero, cuando el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, describió a Venezuela como "no apta para la inversión", lo que provocó la ira de Trump y la exclusión de Exxon de la reunión. El Gobierno argumenta que la crisis energética se debe a regulaciones de administraciones anteriores que desincentivaron la inversión en infraestructura. La Casa Blanca también está trabajando para aumentar los flujos de crudo venezolano hacia plantas estadounidenses y así aliviar la inflación en las estaciones de servicio.