En una reunión celebrada en Beijing, el ministro de Agricultura de Sudáfrica, Wille Aucamp, y el responsable de la Administración General de Aduanas de China, Sun Meijun, suscribieron un protocolo fitosanitario que autoriza la venta de cerezas sudafricanas en el mercado chino. El acuerdo, parte de la novena Conferencia Ministerial sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (SPS), otorga un arancel del 0 % a los productos de origen sudafricano.
"Valoramos enormemente los esfuerzos de China para acelerar nuestras solicitudes de acceso para productos agrícolas sudafricanos", declaró Aucamp.
Apertura al mercado chino
China importó cerca de 586 900 toneladas de cerezas durante 2025, generando un valor aproximado de 3.300 millones de dólares, la mayor parte procedente de Chile. Con la nueva autorización, Sudáfrica busca posicionarse como un proveedor alternativo y reducir la dependencia de los actuales suministradores.
El protocolo también incluye la posibilidad de que Sudáfrica negocie la entrada de arándanos, un producto que ya ha sido objeto de un borrador de acuerdo presentado por la autoridad china. Aucamp solicitó que las negociaciones avancen rápidamente, con el objetivo de cerrar el tratado antes de que finalice 2026.
Repercusiones para la fruticultura argentina
El surgimiento de Sudáfrica como exportador competitivo en la zona de latitud similar a la argentina plantea un nuevo desafío para los productores locales. En los últimos años, la rivalidad se ha centrado principalmente en cítricos, y ahora la inclusión de cerezas en el mercado chino podría intensificar la competencia en otros segmentos frutícolas.
Los analistas advierten que la capacidad de Sudáfrica para ofrecer precios competitivos y un arancel libre podría afectar la cuota de mercado que Argentina ha mantenido históricamente en Asia, obligando a los exportadores argentinos a buscar estrategias de diferenciación o nuevos destinos.
Próximos pasos
Mientras Sudáfrica avanza en la consolidación de sus exportaciones a China, el sector agrícola argentino deberá monitorizar de cerca la evolución de estos acuerdos y evaluar posibles respuestas de política comercial o de innovación productiva.