En Monte Caseros, Corrientes, los citricultores de pequeña y mediana escala están fortaleciendo estructuras cooperativas para sobreponerse a la volatilidad económica y a la larga espera de sus árboles, explicó Nicolás Carlino, director de Coninagro, durante una entrevista con Bichos de Campo.

Por qué el cooperativismo se vuelve clave

Los cítricos requieren entre cinco y diez años para alcanzar su plena producción. Una vez que la fruta está lista, debe venderse rápidamente; de lo contrario, se pierde. En un país donde las crisis aparecen con frecuencia, trabajar de forma aislada se vuelve cada vez más insostenible.

"El movimiento cooperativo es una herramienta para el desarrollo, sobre todo en zonas del interior", afirmó Carlino.

Según el propio dirigente, la zona que abarca Corrientes y Entre Ríos concentra entre 70.000 y 75.000 hectáreas de cítricos, con plantaciones que pueden superar los 40‑50 años de vida.

"El productor que está solo hoy está mucho más complicado que el que está cooperativizado", agregó.

Historia de la Cooperativa Colonia San Francisco

En 2002 surgió la Cooperativa Colonia San Francisco con 26 productores que buscaban mejorar sus condiciones comerciales. Inicialmente, la entidad enviaba sus primeras cosechas a Paraguay y, con el tiempo, amplió su oferta incorporando servicios de empaque y una línea de jugos.

Los socios recuerdan que, en 2001, la fruta se pagaba con bonos, una práctica que hoy resulta extraña ante la nueva realidad cooperativa.

"Hay productores que dicen: ‘No, estoy cómodo donde estoy, no quiero arriesgar más’. Es comprensible", señaló Carlino.

Impacto en la cadena productiva

Al agruparse, los agricultores pudieron crear etapas adicionales: primero el empaque para la fruta fresca, luego la producción de jugo, y finalmente la búsqueda de mercados de exportación. Esta integración evita que la fruta se quede estancada esperando mejores precios.

Carlino subrayó que la cooperación llega donde el Estado y el sector privado no cubren necesidades esenciales, ofreciendo una alternativa viable para la comunidad agraria.

"Es mucho más importante el todo y no la persona individual", concluyó.

Con la cooperativa, los citricultores de Monte Caseros están mejor posicionados para enfrentar futuras crisis y mantener la actividad productiva a largo plazo.