La actividad en los puertos argentinos se encuentra completamente paralizada debido a un cese de actividades por parte de los prácticos, pilotos y baqueanos. Esto ha dejado varados a más de 140 buques, lo que a su vez ha detenido las exportaciones de granos y las operaciones en terminales clave como Rosario, Bahía Blanca, Campana y Dock Sud.
Impacto en el abastecimiento
La interrupción de la actividad en los muelles de distribución ha generado preocupación sobre posibles dificultades en el abastecimiento nacional de nafta, gasoil y fuel oil. La situación es crítica, ya que el país depende en gran medida de estos combustibles para su funcionamiento diario.
Causas del conflicto
El conflicto se originó a raíz del Decreto 690/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Dicho decreto busca desregular el servicio de practicaje con el fin de reducir los costos logísticos del país. Sin embargo, los trabajadores exigen la derogación o suspensión de la norma como condición previa para cualquier negociación.
'La reforma es necesaria para eliminar kioscos regulatorios y favorecer la competencia', afirmó el Gobierno.
Consecuencias económicas
El impacto económico de la parálisis en los puertos ya se traduce en pérdidas millonarias en divisas y el desvío de cargas hacia puertos de Montevideo y el sur de Brasil. Esto daña la reputación logística de la Argentina y puede tener consecuencias a largo plazo para la economía del país.
Intentos de solución
Ante la gravedad de la situación, la Prefectura Naval Argentina ha comenzado a intimar individualmente a más de 500 profesionales para que retomen sus tareas de inmediato. El argumento oficial es que el practicaje es un servicio público esencial y su interrupción podría derivar en denuncias penales y sumarios administrativos para los involucrados.