El presidente Javier Milei necesita ganar antes de ganar. Su gobierno arrastra un trauma precedente: los éxitos de la estabilidad conviven con una actividad planchada, de bolsillos flacos. La ansiedad ronda a Milei.
El mayor riesgo al que se enfrenta su programa es que cambien las expectativas electorales y se cristalice la incógnita sobre si la Argentina volverá a cambiar la orientación de sus políticas económicas.
La economía no mejora
Julio no termina exactamente como Milei había calculado. Era el mes en el que el índice de inflación iba a empezar con 0 y, si bien se mantiene la tendencia a la baja, ese umbral queda todavía muy lejos. El Indec volvió a registrar un estancamiento en abril y mayo, mientras las principales consultoras proyectan un junio también en rojo.
La mora bancaria aumenta
La mora bancaria alcanza hasta el 12,8% de las familias, según el último dato oficial. El viceministro de Economía, José Luis Daza, dijo que el orden macro “ya está generando las condiciones para que la gente empiece a sentir mejoras”. Sin embargo, el vocero Adrián Ravier cayó en la trampa de hablar con militantes delante de un micrófono y dijo que el dólar se podía ir a 1800 pesos en los próximos dos meses.
El equipo económico se ilusiona
El ministro de Economía, Luis Caputo, tiene como meta primordial la estabilidad cambiaria y el proceso de desinflación. Antes que la reactivación del consumo se concentra en asegurarle a Milei que habrá un colchón lo suficientemente amplio para resistir la demanda de dólares y los pagos de deuda en el año electoral.
El equipo económico se ilusiona con la baja del riesgo país, aunque no consigue perforar los 400 puntos. En los últimos días por primera vez admitió que la salida a tomar deuda en los mercados puede ser una opción si las condiciones son favorables.