El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) publicó el 26 de agosto de 2026 que 92,3 % de los hogares argentinos registra alguna obligación financiera. De ese total, solo 50,7 % corresponde a deudas detectables en la información del Banco Central, mientras que el 49,3 % restante incluye compromisos que escapan a los registros oficiales.

Deuda formal versus informal

Según el informe, la parte visible del endeudamiento está compuesta mayormente por tarjetas de crédito (31,1 %), préstamos de billeteras virtuales y financieras (10,2 %) y créditos bancarios tradicionales (9,4 %). Estas tres categorías concentran la mayor parte de la deuda formal.

"La deuda de los hogares argentinos es sustancialmente más amplia que aquella que puede observarse exclusivamente a través de los registros financieros tradicionales", señaló el IETSE.

Los componentes invisibles

El estudio destaca que el resto de las obligaciones se concentra en gastos habituales: el fiado en comercios de proximidad representa el 13,3 %, los alquileres de vivienda el 12,5 %, impuestos, tasas y expensas el 8,5 %, y los préstamos entre familiares o amistades el 4,7 %. Otros rubros como servicios privados (4,3 %), educación privada (2,2 %), deudas sin especificar (2 %) y servicios públicos (1,8 %) completan el panorama.

Implicancias para las finanzas familiares

Estos datos indican que una parte importante de la carga financiera proviene de gastos recurrentes que forman parte del presupuesto mensual, no de decisiones de inversión o consumo extraordinario. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir alquileres, expensas, impuestos o la educación de los hijos, las familias recurren a financiamientos informales para equilibrar la diferencia.

El relevamiento se realizó entre el 25 de julio y el 15 de agosto de 2026, encuestando a 4 200 hogares de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, mediante una muestra probabilística estratificada.

Próximos pasos

El IETSE sugiere que la política pública debe considerar estos compromisos no bancarios al diseñar medidas de alivio económico, pues representan una carga significativa para la capacidad de consumo de los hogares.