En Argentina, más de 10 millones de mujeres están registradas como deudoras, superando a los 9,3 millones de hombres, según el informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE). En los últimos dos años la morosidad se duplicó, pasando de ser un caso aislado a una señal clara del deterioro económico.
Deuda menor pero morosa
Aunque el promedio de la deuda femenina es de $3,7 millones, frente a los $5,7 millones de los varones, una proporción ligeramente mayor del total adeudado se encuentra en mora. No se trata de que las mujeres acumulen montos más altos, sino de que una mayor parte de lo que deben queda impaga.
Jóvenes y jubiladas, los grupos más vulnerables
El cruce entre género y edad revela que la morosidad afecta con mayor fuerza a las mujeres jóvenes y a las jubiladas. Entre las menores de 25 años, el 38,3 % tiene deudas en mora; en la población mayor, la brecha se amplía, sobre todo en el uso de tarjetas no bancarias.
Contexto de pérdida de ingresos
Entre noviembre 2023 y marzo 2024, el salario privado registrado cayó 14 puntos y las jubilaciones casi 40 puntos. Aunque hubo una recuperación parcial, el salario privado sigue nueve puntos por debajo y las jubilaciones veinticuatro por debajo de sus niveles previos. > "Lo que se perdió en el arranque no volvió", explicó el informe del MATE.
Desigualdad estructural y precariedad
Las cifras muestran que 6 de cada 10 personas en situación de pobreza son mujeres. La brecha salarial alcanzó el 29 %, cinco puntos más que el año anterior; la tasa de empleo de las mujeres quedó 20 puntos por debajo de la masculina, y la informalidad laboral se situó 5 puntos por encima.
Implicancias para la crisis actual
Estos indicadores revelan que la política económica vigente profundiza desigualdades históricas, concentrando la precariedad en sectores donde predominan las trabajadoras. La deuda, entonces, se convierte en un mecanismo de supervivencia para quienes ya enfrentan ingresos insuficientes.
Próximos pasos
El monitoreo de la morosidad y la evolución de los ingresos será clave para evaluar el impacto de las próximas medidas económicas y su efecto sobre la población femenina.