La Royal Navy concluyó una operación de 72 horas de seguimiento a unidades navales y petroleros rusos en aguas británicas. La misión, anunciada por el Ministerio de Defensa, involucró al destructor HMS Duncan, la fragata HMS St Albans, el patrullero HMS Severn y un helicóptero Merlin, que acompañó el rastreo del destructor ruso Admiral Levchenko y los cargueros General Skobelev y Sparta por el Mar del Norte y el Canal de la Mancha.

Operación de vigilancia

El buque de reabastecimiento ruso Akademik Pashin también estuvo bajo observación, según el comunicado oficial. Tras la fase británica, la tarea fue transferida a un aliado de la OTAN cerca de la costa francesa, en la zona de Ushant.

"No hay lugar para la complacencia", afirmó el jefe del Estado Mayor de la Marina, general Gwyn Jenkins.

Reacción del alto mando británico

Jenkins advirtió que la presencia de la “flota fantasma” sigue representando "un riesgo inaceptable" para la seguridad marítima y el medio ambiente. Añadió que la estrategia conjunta con aliados obliga a Moscú a desviar recursos militares, incluida la fragata Neustrashimy, para proteger su carga.

Incremento de la actividad naval

La Marina Real informó que sus operaciones contra la actividad rusa en aguas del Reino Unido crecieron un 25 % en los primeros ocho meses del año respecto al mismo periodo de 2025. Destacó la captura del petrolero sancionado Smyrtos en el Canal de la Mancha en junio como muestra de la disposición británica para actuar contra intentos de eludir sanciones.

"Esta operación demuestra que el Reino Unido y la Marina Real actuarán contra quienes intenten financiar la atroz guerra de Rusia contra Ucrania", señaló Jenkins.

Ataque ruso en Kiev

En paralelo, un ataque con artillería rusa en el distrito de Buchansky, en la región de Kiev, dejó 27 muertos y 42 heridos, entre ellos cuatro niños. El jefe de la administración regional, Timur Tkachenko, informó que las labores de rescate continúan y que se evacuaron 381 personas, incluidas 59 niñas y niños. Las autoridades locales habilitaron un centro de operaciones para atender a los damnificados y ofrecer apoyo psicológico.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el ataque y reiteró la necesidad de seguir presionando a Moscú.

Contexto: La vigilancia británica forma parte de una campaña más amplia de la OTAN para contrarrestar la estrategia rusa de usar buques civiles y militares para evadir sanciones internacionales tras la invasión a Ucrania.