Quien viaja entre Buenos Aires y Mar del Plata tiene a mano un desvío con perfil propio: Maipú, un pueblo de tradición gaucha que se hizo conocido por las cabalgatas que salen hacia viejas postas y estancias de la zona. La propuesta combina recorridos a caballo por caminos de campo con un casco urbano de valor histórico y una oferta gastronómica de raíz criolla.
A caballo por el camino viejo
El eje de la visita son las salidas a caballo, que permiten atravesar el paisaje rural y llegar a establecimientos y postas que conservan la memoria del tránsito antiguo por la región. Es la actividad que más identifica al pueblo y la que suele ordenar la estadía de quienes buscan una experiencia de campo.
Laguna, historia y mesa criolla
A los paseos ecuestres se suma la laguna Kaikel Huincul, un atractivo natural que amplía el plan más allá de la cabalgata. En el casco urbano, en tanto, los sitios históricos permiten reconstruir el pasado del lugar, mientras que los restaurantes locales ofrecen especialidades autóctonas para cerrar la jornada.
El conjunto arma un destino de escapada que no depende de una sola atracción: naturaleza, patrimonio y cocina funcionan como partes de un mismo recorrido. Para los viajeros que hacen la ruta hacia la costa atlántica, Maipú queda como una parada posible para cortar el viaje y conocer otra escala del interior bonaerense.