Un matrimonio argentino de 72 y 74 años salió desde Ezeiza rumbo a Hawái para concretar la luna de miel que habían planeado en 1976 y que, por entonces, terminó siendo un viaje a las Cataratas del Iguazú en un Citroën 3CV rojo. La partida fue el domingo por la noche, con escala en Miami y destino intermedio en Saint Louis, y el regreso está previsto para dentro de casi cuatro semanas.

El hombre, de 74, escribe a mano en un cuaderno cada jornada del recorrido. En la primera página anotó el motivo: celebrar las bodas de oro con Laura y cumplir aquel deseo postergado. "Vamos rumbo a Hawái 50 años después", resumió en el registro personal del viaje.

Un plan que arranca en Missouri

Antes de llegar a las islas, la pareja pasará unos días en el Parque Nacional Ozark, en Missouri, junto a su amigo Emeric Solymossy y su esposa Shirley. Después seguirán a San Francisco, California, y desde allí volarán a Hawái. El regreso será vía Los Ángeles y Miami, con una escala de descanso antes de volver a Buenos Aires.

La familia quedó en Argentina: los hijos Bianca, Lara y Paolo y los tres nietos, Pietro, Carola y Sofía. Una de las hijas ya escribió por mensaje para saber cómo iban y a qué hora salían. "El tecno mundo que nos cambió y al que nos adaptamos", anotó el viajero sobre esa rutina de mensajes.

El primer escollo: las máquinas del aeropuerto

En el mostrador de American Airlines los derivaron a máquinas automáticas de registro que no tenían previstas. Tras 40 minutos de cola, les informaron que debían hacer todo en la pantalla. Lo consiguieron: la máquina emitió las tarjetas de embarque y las etiquetas de las valijas. Con la tarjeta de crédito de Laura accedieron a una sala VIP, donde el hombre empezó a escribir el cuaderno.

Para el vuelo nocturno de las 22:30 ambos se pusieron medias elásticas de compresión. La decisión no fue estética: como adultos mayores buscaban prevenir trombosis venosa por las horas sentados en espacios reducidos.

La escala que complicó todo

El vuelo desde Buenos Aires a Miami salió con una hora de retraso. A eso se sumó el trámite migratorio y una regla que la pareja desconocía: en Estados Unidos las valijas despachadas se retiran en la primera ciudad de ingreso, no en el destino final. Esperar la banda giratoria les costó el vuelo de las 8:40 a Saint Louis, ya pagado y con tarjeta de embarque en mano.

Recurrieron a los Servicios Especiales de la aerolínea, que les reprogramaron el trayecto en dos tramos. El contratiempo no cambió el objetivo: llegar a Hawái medio siglo después de haberlo soñado.