Expertos en producción ganadera advierten que los márgenes que aparecen en los informes del sector pueden no corresponder a la realidad del negocio. La crítica se centra en la forma en que se construyen los cálculos, que suelen mezclar datos reales con proyecciones.

Cómo se mide un ciclo productivo

Para obtener el resultado de un ciclo cerrado, es necesario usar el precio de venta efectivamente recibido, el costo de la invernada al momento de la compra y los gastos realmente incurridos. Solo así se refleja el desempeño económico real y no una simulación basada en precios actuales.

Este resultado es la base desde la que se inicia el siguiente ciclo. Iniciar después de una ganancia difiere de hacerlo tras un quebranto, por lo que conocer el resultado histórico es indispensable antes de decidir si conviene arrancar un nuevo ciclo con los precios vigentes.

El precio del alimento y su costo real

En los sistemas integrados de agricultura‑feedlot, el maíz se produce internamente. Valorarlo como si tuviera que comprarse al precio de mercado sobreestima el costo de alimentación. El costo de oportunidad debe partir de la alternativa productiva de la tierra destinada al cultivo, no del precio de pizarra.

Si el maíz se cultiva en tierras arrendadas, el alquiler forma parte del costo, junto al resto de insumos. En cambio, cuando la empresa propia produce el grano, el valor económico incluye el costo financiero del capital inmovilizado y los gastos de almacenamiento, no la fluctuación diaria del precio del maíz.

Evitar distorsiones en los márgenes

Una práctica frecuente consiste en actualizar retroactivamente el costo del maíz cada vez que cambia su precio de mercado. Esa metodología genera una ilusión óptica: el feedlot muestra menores resultados mientras la agricultura parece más rentable, aunque la verdadera rentabilidad no haya variado.

Para una evaluación fiable, es crucial separar la medición de lo ocurrido —usando datos reales del ciclo concluido— de la proyección de lo que podría ocurrir, calculando el precio necesario del gordo para alcanzar el equilibrio.

Como paso siguiente, el sector debería adoptar normas contables que distingan claramente costos reales y supuestos, evitando así sobrevaloraciones que puedan inducir decisiones equivocadas.