Lali Espósito y Pedro Rosemblat se casaron este sábado en una ceremonia íntima en una casona antigua de San Telmo. El festejo tuvo un despliegue de seguridad que incluyó el corte completo de la calle, vallas y personal apostado en la vereda para mantener a raya a curiosos y flashes.
Uno de los momentos más cuidados fue la llegada de la torta nupcial. La preparó Damián Betular, uno de los pasteleros más reconocidos del país, que se trasladó al lugar en una combi junto a parte de su equipo. Todos con el uniforme blanco clásico, llegaron para supervisar cada paso del armado.
Un postre a resguardo de miradas
El operativo no terminó en la puerta: también alcanzó la descarga del postre. Para que los novios fueran los primeros en verlo, el equipo cubrió la torta con una tela blanca y bloqueó la vista de quienes pasaban por la zona. El personal de control siguió cada movimiento desde la vereda y limitó el acceso durante toda la jornada.
La celebración se hizo lejos del ruido habitual y de las cámaras que suelen seguir a la cantante de "Fanático". Solo estuvieron familiares de ambos y el círculo de amigos más cercano.
Una terraza con sombrillas blancas
El escenario al aire libre fue la terraza de un edificio, organizada alrededor de un camino central flanqueado por sombrillas circulares blancas. Debajo, los invitados ocuparon mesas redondas con sillas. En el centro se armó un sector de estar con alfombra, sillones y mesas bajas, rodeado de plantas en macetas. El jardín de césped natural estaba delimitado por setos recortados y varios árboles de follaje frondoso daban sombra a las distintas áreas.
Días antes, Espósito había adelantado en una entrevista con Frontera que el vestido sería discreto. "A veces me dicen: 'Vas a entrar con un vestido larguísimo, con una cola de no sé cuántos metros'. No, nada de eso va a pasar. Es muy tranqui y es muy para nuestra familia, nuestros amigos y para nosotros, para celebrar este amor", contó.
Un momento de balance
La cantante también había reflexionado sobre esta etapa. "Pasé los treinta hace rato, tengo 35. Es un momento de la vida muy, muy especial, porque ya las cosas no te dan lo mismo", señaló. Y agregó que sus prioridades cambiaron: "Yo antes era muy trabajo, trabajo, trabajo y ahora también soy muy trabajadora, pero también aprendí a darme los tiempos del disfrute de los seres queridos, de los espacios para mí".
La familia tuvo un lugar central en la previa. "Se unen los amigos, se une mi familia. Yo tengo familia en el interior del país, en Argentina, y viajan para esta boda", expresó Espósito, que imaginaba el momento como "bonito" y lleno de emoción.