El martes, en la Bolsa de Comercio de Chicago, los contratos de soja para entrega en noviembre subieron 2,37%, ubicándose en $484,20 la tonelada, el precio más elevado registrado durante la presidencia de Javier Milei.

Factores que impulsan el alza

El repunte se debe a la renovada demanda de China, que confirmó compras de 136.000 toneladas destinadas a la campaña 2026/27, y a expectativas más optimistas sobre el consumo industrial en Estados Unidos. Según Ariel Tejera, analista de mercados en Grassi, “la reaparición de la demanda china es una señal clara de que el mercado está retomando impulso”.

En EE. UU., la calidad del cultivo mostró una ligera caída: la proporción de soja en buen o excelente estado pasó del 60% al 58%, aún por encima del promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas.

Repercusiones en el mercado argentino

En Argentina, la reactivación de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) ha revitalizado la demanda interna, favoreciendo operaciones de productores que buscan precios más atractivos. Las plantas de procesamiento locales operan al 82% de su capacidad y recurren a importaciones temporarias para compensar la menor fluidez del mercado interno.

Dante Romano, gerente de Research en Max Agro, destacó que “las colocaciones semanales desde EE. UU. superaron los 2,4 millones de toneladas, consolidando a China como motor principal del mercado”.

Perspectivas y desafíos

Los analistas señalan que la atención se centrará en la evolución de las compras chinas y en los márgenes de la industria aceitera estadounidense, cuyo mejoramiento podría reforzar la demanda interna de soja. Asimismo, la competitividad de Brasil y la llegada de la nueva cosecha estadounidense serán variables clave.

Un informe de la Fundación Mediterránea‑Ieral indica que, de una producción estimada de 49,5 millones de toneladas, solo el 35,7% (aprox. 17,7 millones de toneladas) tiene precio cerrado, dejando un amplio volumen sin comercializar que podría incrementar la oferta en los próximos meses.