La ofensiva y sus consecuencias inmediatas
El 28 de febrero, Donald Trump anunció que el ataque conjunto de EE. UU. e Israel podría terminar en días, tras una campaña aérea que alcanzó ministerios, el palacio presidencial, la residencia del Líder Supremo y la Agencia de Energía Atómica. La ofensiva también bombardeó una escuela primaria en Mindab, donde murieron 168 niñas. El bombardeo mató al Ayatolá Ali Jamenei y a varios miembros de su familia, mientras ciberataques dejaron el internet iraní al 4 % de su capacidad y paralizaron agencias oficiales.
"Pensé que serían cuatro semanas, pero vamos un poco adelantados", afirmó Trump dos días después del ataque.
Reconfiguración de alianzas
A seis meses del conflicto, Irán no solo sigue en pie, sino que ha reforzado sus relaciones con Rusia y China. Además, surgió una nueva coalición regional, denominada “Meca”, que agrupa a Pakistán, Turquía y Arabia Saudita, marcando un giro hacia un orden mundial más multipolar.
La respuesta económica de EE. UU.
Washington cambió de estrategia y lanzó la “Operación Paria Económico”, también llamada “D‑Día económico”. Las sanciones abarcan activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, y extienden penalizaciones secundarias a cualquier país, banco o empresa que comercie con Irán.
Tensiones con China y próximos pasos
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán calificó la medida como “terrorismo económico” y criticó la falta de acción de la ONU. Señaló que China compra más del 80 % del petróleo iraní, lo que representa alrededor del 15 % del consumo total de energía del país, lo que complica la efectividad de las sanciones.
Irán ha soportado la presión estadounidense desde 1979 y ha aprendido a sortearla. La iniciativa sancionadora también podría tensar la relación con Beijing justo antes de la visita oficial de Xi Jinping a Washington el 24 de septiembre.
"China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar sus intereses", declaró un portavoz chino.
El futuro de la presión económica sigue incierto, mientras la reconfiguración de alianzas continúa redefiniendo el mapa geopolítico.