La vida de Norma Ramírez dio un giro inesperado en mayo de 2025, cuando abrió las puertas de La Fritanga en Las Vegas, Estados Unidos. El restaurante, que hoy cuenta con 13 trabajadores, nació tras años de trabajo precario, enfermedades y la determinación de mantener vivas las tradiciones nicaragüenses en una ciudad repleta de casinos y hoteles de lujo.
Ubicado a pocos minutos del Strip, el local ofrece platos típicos como fritanga mixta, nacatamales y gallo pinto. El plato fuerte, pensado para dos personas, reúne gallo pinto, tajadas de plátano verde, maduro frito, queso y carnes, por USD 31 con impuestos.
La historia de Norma Ramírez
La historia de Norma Ramírez es también la de un emprendimiento familiar y una travesía migratoria que comenzó en 1990, cuando partió de Nicaragua después de casarse y convertirse en madre de ocho hijos. La enfermedad de su esposo la obligó a asumir por completo la economía familiar. Dejó a sus hijos pequeños al cuidado de su madre y se marchó primero a Guatemala, donde vivió cinco años, y luego a México.
Salud y perseverancia
Durante 15 años, la salud de Ramírez estuvo marcada por diagnósticos complejos. En 2011 fue operada de un precáncer de colon. En 2020, tras superar el covid-19, le detectaron tumores pulmonares y, poco después, fibromialgia. A pesar de todo, sigue levantándose cada día a las 5:00 am para liderar la cocina, apoyada por un equipo familiar y multicultural.
La fe constituye el pilar principal de su resistencia. La propuesta de Francis Zelaya, a quien considera una segunda hija, fue el impulso definitivo para inaugurar La Fritanga en 2024. El local se ha convertido en un punto de encuentro y esperanza para migrantes de diferentes países, y en una fuente de empleo para la comunidad.