La Fórmula 1 confirmó a sus 11 equipos que las dos últimas fechas del calendario 2026 se disputarán como estaba previsto en Medio Oriente: el Gran Premio de Qatar, el 29 de noviembre en Losail, y el Gran Premio de Abu Dabi, el 6 de diciembre. La comunicación interna llegó después de que Yamaha anunciara que no participará en la carrera de MotoGP de este fin de semana en el mismo circuito qatarí.

La escudería de MotoGP justificó la decisión en que no encontró "motivos suficientes" para cambiar su política de viajes, que hoy limita los desplazamientos a esa región por el conflicto en Irán registrado a comienzos de año. Ambos campeonatos comparten al mismo grupo gestor, Liberty Media, lo que convirtió el retiro de Yamaha en una señal que la F1 buscó despejar de inmediato.

Un mensaje interno y pedido de bajo perfil

En el texto enviado a las escuderías, la categoría repasó la situación de Yamaha y MotoGP y ratificó que el final de su temporada no se modificará. Además, pidió a los equipos que eviten declaraciones públicas y que no entren en especulaciones periodísticas sobre el tema.

La instrucción de no opinar en voz alta ya se había visto en las semanas previas. Carlos Sainz, piloto de Williams y director de la Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA), había dicho antes del Gran Premio de Estados Unidos del mes pasado que le resultaba "muy difícil estar convencido en este momento" de que la F1 debiera correr en Medio Oriente. Menos de dos horas después, emitió un comunicado en el que se retractó por completo.

El respaldo de las autoridades y el plan B en Imola

La postura de la Fórmula 1 no cambió a lo largo del año. La organización asegura que mantiene contacto permanente con las autoridades de Qatar y de Emiratos Árabes Unidos, que garantizaron que los eventos son seguros en las condiciones actuales. También señala que las recomendaciones de los distintos gobiernos del mundo siguen sin modificaciones.

En paralelo, la categoría monitorea lo que pueda ocurrir tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre. Como respaldo, existe un plan de contingencia para competir en Imola, en el norte de Italia, el 6 de diciembre, si hubiera que cancelar alguna de las dos citas del Golfo.

La elección de ese circuito no es casual: está en Europa, la región donde tienen sede los 11 equipos. Según contó una fuente de una escudería, la logística avanza con normalidad: el material usado en el Gran Premio de Azerbaiyán (Bakú) viaja hacia Qatar, mientras que el de Bahréin —reprogramado en Malasia— está destinado a Abu Dabi.

Las fuentes consultadas manejan distintos plazos límite para avisar un cambio a Imola con poca antelación. La F1, en tanto, se muestra confiada en que una modificación de último momento sería posible.

Evacuación y alcance deportivo

Ante un eventual aumento de tensión durante los fines de semana de carrera, la categoría subrayó que dispone de planes de evacuación detallados para cada Gran Premio. También analizó escenarios junto a los 11 equipos, incluida la posibilidad de que tengan que abandonar de forma repentina Qatar o Abu Dabi.

La F1 insistió en que una cancelación de las últimas carreras no estaría vinculada a consecuencias deportivas: esa medida, en cualquier caso, no alteraría el desenlace del campeonato.