La cebada consolida su lugar como alternativa forrajera en el mercado global. Según estimaciones del USDA, las importaciones mundiales del cereal alcanzaron casi 35 millones de toneladas en el ciclo 2025/26 (octubre-septiembre), el segundo registro más alto de la historia después de los 37 millones de toneladas de 2020/21.

El organismo estadounidense atribuyó ese volumen a un cambio en la composición de la demanda: la cebada destinada a alimentación animal creció con fuerza y compensó la caída del segmento cervecero. Ese fenómeno, además, coincidió con cosechas abundantes en los principales países exportadores.

El precio, la clave de la ventaja

Con un valor energético que representa entre el 85% y el 90% del que aporta el maíz, la cebada aparece como un sustituto disponible cuando el maíz se vuelve caro o difícil de conseguir. Los números lo confirman: tomando como referencia los valores FOB argentinos, la cebada forrajera cotiza hoy a 237 u$s/tonelada, un 12,8% por encima del maíz. Un año atrás, esa brecha era de apenas el 6,0% (212 contra 200 u$s/tonelada).

El informe del USDA también detalla cómo se reparten las ventas externas. En la campaña 2022/23, los tres grandes exportadores —Argentina, Australia y Canadá— colocaron cerca de 4,0 millones de toneladas para malteado y unos 9,0 millones para "otros usos", categoría que engloba principalmente el forraje aunque también incluye la cebada FAQ, sin requisitos de pureza varietal y usada para cerveza de baja calidad. En lo que va de 2025/26, esos mismos países ya exportaron 5,0 millones de toneladas para malteado y casi 13 millones para otros usos.

China y Turquía mueven el tablero

Dos compradores explican el salto de la demanda. Por un lado, China busca diversificar proveedores de forraje por razones estratégicas. Por el otro, Turquía pasó de exportador a importador como consecuencia de una sequía.

"La fuerte demanda mundial de cebada forrajera compensó la menor demanda de cebada cervecera y favoreció mayores envíos procedentes de las abundantes cosechas de los principales países exportadores", señaló el USDA en su documento.

El panorama, sin embargo, podría moderarse el año próximo. El USDA proyecta que las importaciones de 2026/27 bajen a poco más de 30 millones de toneladas, como resultado de una mayor producción interna en varios países compradores y de cosechas que volverían a niveles promedio entre los exportadores.

"Es probable que la demanda mundial de importación en 2026/27 sea más moderada, ya que se prevé una recuperación de la producción de cebada en Turquía y en otros mercados clave de Oriente Medio y el norte de África", anticipó el organismo.

China seguiría siendo el principal motor del comercio: el USDA estima importaciones chinas de 13,0 millones de toneladas para 2026/27, abastecidas por la cosecha récord de Australia y los buenos niveles de suministro de Canadá.

Un nuevo riesgo en el horizonte

Al panorama de oferta y demanda se suma un factor geopolítico. El llamado "apagón logístico" del Mar Negro pone en duda la capacidad de embarque de dos jugadores relevantes del mercado: Rusia y Ucrania, tercer y quinto exportador mundial en condiciones normales. Como la cebada es un producto de bajo valor relativo, no figura entre las prioridades agroexportadoras de ninguno de los dos países en el actual contexto de conflicto bélico.