Este domingo 11 de octubre de 2026, Hugo Sand recibió al equipo de Bichos de Campo en su chacra de Colonia Guaraní, en el centro de Misiones. El agrónomo y productor de yerba mate explicó que la finca, heredada de sus abuelos inmigrantes, sigue cultivando la planta tradicionalmente desde hace más de 100 años.
Raíces inmigrantes y origen del yerbal
Sand recordó que sus abuelos, de origen finlandés y sueco, llegaron al país en 1906 y se establecieron inicialmente en Bonpland. Allí comenzaron a trabajar la yerba mate y, en 1925, adquirieron una parcela de 25 hectáreas donde plantaron el yerbal que hoy se visita. > "Esta chacra perteneció a mi abuelo finlandés y a mi abuela sueca", afirmó.
La cooperativa Yerbal Viejo, un proyecto de más de dos décadas
Hace más de 20 años, Sand y otros pequeños productores fundaron la cooperativa que lleva el nombre de la zona, Yerbal Viejo. El objetivo es mantener la producción a escala familiar, evitando la expansión desmedida y priorizando la venta directa. "Queremos crecer sin asumir grandes riesgos económicos", explicó. > "Todos los productores que integramos la cooperativa compartimos aproximadamente la misma idea de cómo debemos producir, respetando a la naturaleza y siendo amigables con el ambiente", agregó.
Agroecología sin certificación formal
Aunque la cooperativa aún no cuenta con la certificación oficial de producción agroecológica, sus miembros aseguran que no emplean fertilizantes químicos, herbicidas ni insecticidas. Sand usa la metáfora de la "bueneza" para describir la maleza que se transforma en alimento para ovejas, generando estiércol natural que fertiliza la yerba.
Un legado que influyó en la política del sector
A comienzos del milenio, Sand participó en la protesta conocida como el "tractorazo", que impulsó la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Su experiencia sigue vinculada a la defensa de los pequeños productores y a la preservación de la identidad cultural de la yerba mate en la región.
Próximos pasos
Sand espera que, en los próximos años, la cooperativa pueda obtener la certificación agroecológica que respalde formalmente sus prácticas y amplíe su presencia en el mercado nacional e internacional.