La jueza Marisa Tinkler Méndez decidió excluir de forma definitiva a un miembro del jurado que debía recomendar la pena para Alberto Sierra, acusado de los asesinatos de 2012 en Miami, durante el décimo día del proceso.
El jurado envió un extenso correo describiendo su estado de salud: sobrevivió a un cáncer, estaba recuperándose de una cirugía y sufría insomnio que también afectaba a su cónyuge, quien padecía migrañas.
“Mi mente no descansa. A las dos o tres de la madrugada, estoy pensando en lo que depara el futuro después de este caso”, manifestó el jurado.
Ante la solicitud de llevar una Biblia y una copia de la Constitución a la sala de deliberaciones, la magistrada le informó que no estaba permitido. También preguntó sobre el uso de fondos públicos y la posibilidad de lanzar una campaña de recaudación en línea para las víctimas; la jueza rechazó ambas ideas.
“Nunca había enfrentado una situación similar en mi carrera”, declaró la jueza Tinkler Méndez, según informó Telemundo 51.
Con la exclusión, el jurado quedará con once miembros para decidir si se recomienda la pena de muerte, que bajo la legislación de Florida reformada en 2023 requiere al menos ocho votos de los doce integrantes.
Contexto del proceso contra Sierra
Sierra, de 42 años, confesó haber asesinado a Gladys Machado (29) y a sus hijas Julia (6) y Daniela (3) en noviembre de 2012, asfixiándolas con bolsas plásticas en un armario del barrio Flagami. Los cuerpos fueron hallados tres días después.
En agosto de 2026, el acusado se declaró culpable de tres cargos de asesinato, lo que abre la fase de recomendación de castigo.
Cuestiones neurocientíficas
Durante el mismo día, la fiscal Lara Penn interrogó a la experta de la defensa Erin Bigler, quien había analizado imágenes cerebrales de Sierra. Bigler señaló una pérdida de tejido en el lóbulo frontal izquierdo, consecuencia de un accidente automovilístico sufrido cuando el futuro condenado tenía 12 años.
“Si, después del crimen, puede formular y planificar cómo encubrir sus huellas, eso requiere función ejecutiva, ¿correcto?”, preguntó Penn.
Bigler admitió que los hechos descritos revelan planificación, aunque sostuvo que el daño cerebral podría haber mermado la capacidad ejecutiva del acusado.
El tribunal deberá reunir al menos ocho votos para recomendar la pena capital; la exclusión del jurado reduce el número de voces disponibles en una decisión que aún está pendiente.