La recién elegida Jasmine Blanford, coronada como Miss Universo Nicaragua 2026, ha iniciado una rutina de entrenamiento de alto nivel para representar al país en el certamen global que se celebrará a finales de 2026.
Preparación de alto rendimiento
Blanford dedica tres sesiones semanales al acondicionamiento físico, complementadas con clases de oratoria y talleres de etiqueta diplomática. Además, trabaja en proyección escénica y refuerza su dominio del español para comunicarse sin barreras con la audiencia internacional. Según la propia candidata, el programa busca transformar su presencia más allá de la estética, convirtiéndola en una versión más completa de sí misma.
Orgullo caribeño y diversidad
La delegada destaca su papel como voz de la Costa Caribe nicaragüense, una zona con fuertes raíces afrodescendientes e indígenas. Su participación pretende visibilizar a la población morena y afrodescendiente del país, ofreciendo a miles de jóvenes una figura con la que identificarse. Blanford también enfatiza la importancia de respetar y promover la riqueza cultural y pluriétnica de Nicaragua en el escenario mundial.
La sombra de Sheynnis Palacios
El camino de Blanford se traza bajo la influencia de Sheynnis Palacios, quien ganó Miss Universo 2023 y elevó las expectativas locales. El público nicaragüense ahora busca una representante que combine belleza con solidez discursiva, vocación de servicio y la capacidad de emocionar a audiencias globales. Blanford asume el legado sin intentar replicar moldes, apostando a escribir su propia historia mediante esfuerzo y autenticidad.
Con la agenda de entrenamiento en marcha, la joven reina se prepara para su debut internacional, apuntando a consolidar la presencia de Nicaragua en la pasarela más prestigiosa del planeta.