Medidas de seguridad interna

El régimen de Irán ha intensificado los controles de seguridad interna en un esfuerzo por mantener la cohesión nacional ante la presión externa. En las últimas semanas, se han producido numerosos arrestos y castigos contra personas y empresas acusadas de incumplir normas consideradas contrarias al islam.

"La aplicación oportuna e inmediata de los castigos para los alborotadores es uno de los elementos disuasorios", afirmó el jefe del Poder Judicial, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei.

Represión y ejecuciones

El aparato de seguridad ha combinado ejecuciones, arrestos y un estricto control sobre internet y los medios de comunicación. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, "al menos 56 personas han sido ejecutadas por cargos relacionados con la seguridad nacional desde el 19 de marzo".

Protestas y represión

Las protestas nacionales de enero fueron descritas por las autoridades iraníes como un intento de golpe de Estado organizado por Washington y Jerusalén. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y funcionarios estadounidenses han cuestionado esta versión y denunciado la represión contra los manifestantes.

Condenas y ejecuciones

En Isfahán, dos jóvenes fueron ejecutados públicamente el 28 de julio bajo cargos de moharebeh y corrupción en la Tierra. Ocho personas más corren el riesgo de ser ejecutadas en el mismo caso, y existen procesos similares en otras regiones del país.

Reacciones internacionales

La ONU y organizaciones internacionales de derechos humanos han reclamado el fin de las ejecuciones y la represión en Irán. El régimen iraní, sin embargo, sostiene que las medidas de seguridad son necesarias para proteger la seguridad nacional en un escenario marcado por intentos de derrocar a la República Islámica.