Según informes publicados por INTERPOL y UNICEF, en el último año el 19 % de los adolescentes brasileños y el 21 % de los colombianos declararon haber sido blanco de grooming digital. Los ataques se originan cada vez más en videojuegos, redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde se emplean identidades ficticias de niños y adolescentes.
IA como herramienta de manipulación
Los agresores aprovechan la inteligencia artificial para generar voces y avatares que parecen menores reales. En algunos casos, un adulto utiliza chat‑bots generativos para escalar su accionar, simulando intereses y emociones del menor. En otros, sistemas autónomos inician conversaciones, halagan excesivamente y aíslan a la víctima sin intervención humana.
"Los algoritmos pueden replicar todo el proceso de grooming sin que haya una persona detrás", señaló un analista de seguridad digital.
Estadísticas de la región
En Colombia, la mitad de los incidentes se dieron en redes sociales y el 14 % en plataformas de videojuegos. En Brasil, la mayoría de los casos involucró a alguien que la víctima ya conocía, desmontando la idea de que el peligro proviene solo de extraños.
Señales de alerta para padres y docentes
Los indicadores más frecuentes incluyen: cambios bruscos de interés en juegos, traslado de la charla a canales privados, exigencia de secreto y la introducción gradual de temas íntimos o sexuales. La presión emocional, la culpa y las amenazas son tácticas habituales.
Medidas de prevención
La protección eficaz combina educación digital, supervisión de conversaciones y uso de herramientas de filtrado. Es fundamental que los adultos dialoguen abiertamente con los menores sobre los riesgos y fomenten la denuncia ante cualquier comportamiento sospechoso.
"La mejor defensa no es solo la tecnología, sino la conciencia y el acompañamiento familiar", indicó un representante de UNICEF.
El panorama muestra que la IA está redefiniendo el acoso sexual en internet, demandando respuestas coordinadas entre autoridades, plataformas y familias.