Congeladores y heladeras de decenas de supermercados europeos llegaron a marcar más de 49°C después de que piratas informáticos intervinieran a distancia los sistemas que regulan la temperatura. El episodio, que destruyó mercadería perecedera, afectó a cadenas minoristas de Suecia, Bélgica, Irlanda, Luxemburgo, los Países Bajos y Estonia y puso sobre la mesa un problema de fondo: la exposición de equipos industriales conectados a redes remotas.

Hasta el momento no hay responsables identificados. Ningún grupo se adjudicó esta seguidilla de incidentes ni la que en octubre golpeó a supermercados franceses, según los datos disponibles.

Los locales golpeados

El grupo belga Colruyt reportó cinco sucursales con fallas, mientras que en Bélgica se contaron 15 tiendas de Carrefour afectadas. La firma Ahold Delhaize, con presencia en Bélgica y Luxemburgo, también informó problemas en su infraestructura de frío.

En Irlanda, el blanco fueron 13 supermercados de SuperValu. En Suecia, siete bocas de Coop sufrieron interrupciones y la cadena ICA tuvo un incidente nocturno en un número acotado de locales.

El alcance no se limitó a los supermercados tradicionales: al menos una tienda de IKEA en Bélgica quedó comprendida porque la empresa sueca de muebles opera restaurantes y sectores de alimentos en sus sedes.

El caso más severo se registró en un ICA de Estocolmo, donde los congeladores llegaron a 50°C y arrasaron con el inventario almacenado. A esas temperaturas, los productos congelados se vuelven rápidamente no aptos para el consumo.

La sombra de Danfoss

Parte de los equipos afectados usaba tecnología de gestión térmica del fabricante danés Danfoss, la misma que estaba presente en los supermercados franceses atacados en octubre. Esa coincidencia abrió interrogantes sobre si los atacantes explotaron fallas parecidas, aunque los investigadores todavía no determinaron si ambas campañas compartieron vulnerabilidades o autores.

La firma de ciberseguridad Claroty había detectado antes debilidades de seguridad en los controladores de refrigeración de Danfoss. Un informe de agosto documentó vulnerabilidades que dejaban expuestos a los equipos conectados a este tipo de maniobras. Danfoss corrigió luego esos problemas con una actualización de software.

Los sistemas modernos de frío comercial dependen cada vez más de controladores electrónicos que regulan los ciclos de enfriamiento. La gestión remota permite monitorear y ajustar los equipos sin ir físicamente a cada unidad, pero esa misma conectividad abre la puerta a que un intruso modifique parámetros y dañe instalaciones enteras sin pisar el supermercado.

Antecedente francés

En octubre, cientos de tiendas francesas —entre ellas Carrefour, Monoprix, Intermarché y Cooperative U— sufrieron una maniobra similar que derivó en pérdida masiva de alimentos. El daño financiero se repartió entre varios grupos minoristas, entre ellos Les Mousquetaires, la matriz de Intermarché.

La repetición del patrón en distintos países europeos deja abierta la pregunta central: si se trata de una misma campaña coordinada o de imitadores que aprovechan la misma debilidad técnica. Por ahora, la investigación no tiene respuesta.