Apple atraviesa un problema que excede sus propios productos: conseguir chips de memoria a precios razonables se volvió una tarea cada vez más difícil. La compañía advirtió que el costo de estos semiconductores, piezas clave para el funcionamiento de sus equipos, crece a un ritmo "sin precedentes", empujado por la demanda de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial.

El aviso lo dio John Ternus, nuevo director ejecutivo desde septiembre, durante una teleconferencia con inversores. Allí anticipó que los costos de la memoria en el cuarto trimestre del año serán todavía más altos que en los tres meses previos.

"Lo que estamos viendo ahora mismo con los precios de la memoria no tiene precedentes", afirmó Ternus.

La IA detrás del encarecimiento

El fenómeno tiene un origen claro: la infraestructura que requiere la inteligencia artificial. Los centros de datos necesitan enormes cantidades de memoria para procesar información, almacenar datos y mantener activos los modelos de IA. Esa demanda redujo la oferta disponible y presionó los precios en toda la industria tecnológica.

El episodio ya tiene nombre propio: RAMageddon, la expresión que circula para describir el encarecimiento de la memoria y las dificultades de los fabricantes para abastecerse. Apple, pese a su cadena de suministro de gran escala, no queda al margen y debe competir con otras grandes tecnológicas por los mismos componentes.

La empresa intentó amortiguar el impacto con aumentos de precios en algunos productos. Subió el iPad y el MacBook en junio, y repitió la jugada con el iPhone en septiembre. Esos ajustes dieron cierto alivio, aunque no alcanzan para neutralizar el encarecimiento de los insumos.

Un trimestre desparejo

La advertencia llegó después de que Apple presentara ingresos por encima de lo que esperaba el mercado en su tercer trimestre fiscal. Fue un buen arranque para Ternus: la facturación creció un 12%, traccionada por el iPhone y las computadoras Mac. Entre los productos que más interés despertaron apareció el Mac Mini, elegido por usuarios que buscan ejecutar herramientas de IA de forma automatizada.

No todas las líneas acompañaron. Las ventas del iPad y de los dispositivos portátiles quedaron por debajo de las expectativas. El negocio de servicios también avanzó, aunque un 10%, por debajo del promedio de la compañía, según el análisis de Ben Barringer, jefe de investigación tecnológica de Quilter Cheviot.

La reacción del mercado

Los inversores no tardaron en responder. Las acciones de Apple cayeron un 2,75% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street, pese a los ingresos superiores a los previstos. La baja estuvo ligada a la presión que el aumento de los costos de memoria ejerce sobre los márgenes de beneficio.

Con el último trimestre del año por delante, la compañía deberá gestionar mayores costos de producción mientras sostiene un negocio que depende en buena medida de la venta de dispositivos.